
-¿En qué situación se encuentra el cooperativismo agrario en Asturias?
-Está en un momento importante, porque está cogiendo impulso para abordar los retos del mundo agrario. En las pequeñas y medianas cooperativas de servicios se está experimentando una convulsión interna muy fuerte porque han apreciado que es necesario desarrollar iniciativas. El movimiento de integración que se está produciendo en estos momentos entre varias cooperativas, que crearán Campoastur, puede ser un oportunidad importante.
-¿Esa integración ayudará a afrontar las dificultades del sector?
-No cabe duda. Las unidades, a veces, no son suficientes para dar respuesta económica a las familias, y las explotaciones pequeñas buscan completar sus rentas con otras actividades que pueden ir desde el turismo rural a iniciativas ligadas, por ejemplo, a la Ley de Dependencia, ofreciendo servicios asistenciales. Y esto puede hacerse desde el punto de vista individual o desde el cooperativismo, porque hoy no se puede pensar, como en el momento inicial, que las cooperativas sólo dan respuesta de servicios a la actividad agraria.
-Entonces, ¿las cooperativas deben ampliar sus servicios más allá de los profesionales del sector?
-Teniendo en cuenta que la actividad agraria ha disminuido significativamente en la región, la cooperativa ha de evolucionar para seguir manteniendo las mejores condiciones de los servicios a las explotaciones agrarias, pero también pueden iniciar otra serie de actividades económicas dirigidas al mundo rural, que hoy es mucho más diverso que hace unos años.
-¿A qué tipo de actividades económicas se refiere?
-Por ejemplo, para atender segundas residencias: limpieza de fincas, servicio de cortacésped, de atención a sus frutales... Servicios de muchos tipos que, desde una cooperativa asentada en el medio rural, se pueden facilitar y ayudaría a crear empleo para la gente del medio rural. El campo es bastante amplio, lo importante es que el cooperativismo sea capaz de ofrecer una respuesta a ello. Y está claro que desde la integración esa respuesta puede ser mucho más óptima en costes, en recursos y en disponibilidades.
-Expresado así, las cooperativas parecen uno de los pilares centrales de la Ley de Desarrollo Rural.
-Yo siempre lo he creído. Las cooperativas son la gran alternativa del mundo rural para abordar las necesidades que existen, porque siempre van a estar en mejores condiciones para abordar los problemas. Eso sí, tienen que nacer de la voluntad de los asociados. Las administraciones deben impulsar, pero no condicionar su funcionamiento. Eso ha provocado fracasos muy fuertes.
Nuevo ministerio
-Tras la polémica que generó la fusión de las áreas de Medio Ambiente y Medio Rural en el Ejecutivo del Principado, ¿cómo cree que aceptará el sector la desaparición del Ministerio de Agricultura?
-No es novedoso. Se ha hecho novedoso al introducir el nombre, pero ya existía esa fusión, aunque hay aspectos de Medio Ambiente que no están integrados en Medio Rural. De todas formas, la convulsión está en cuál es el papel que juega cada uno en esa balanza de poderes. Yo espero que, partiendo de que en el medio rural existe una población que necesita una respuesta a sus necesidades, siempre se tenga en cuenta la existencia de esa población, desde Medio Rural y desde Medio Ambiente, porque la población no puede estar supeditada al medio ambiente a cualquier coste. Ambas partes deben ir unidas. Hay que encontrar los puntos comunes en la defensa conjunta de los intereses compartidos.
-¿Cómo ve el futuro del sector lácteo ante la supresión de las cuotas?
-Lo que está claro es que, con o sin supresión de cuotas lácteas, el sector tiene que estar en permanente reto de mejora. Y lo tendrá que hacer reduciendo costes, consiguiendo precios estables que le permitan mejorar sus explotaciones y manteniendo una base territorial y de producción propia que permita que exista un número significativo de explotaciones, en torno a 2.500 ó 3.000 explotaciones de producción de leche, que serán importantes para sostener nuestras industrias lácteas, las más importantes de toda España, y nuestra industria agroalimentaria en general, que tiene un papel importante en esta región; baste recordar que aporta casi el 16% de producto de toda la industria asturiana y que tiene un número de empleos importante.





