Desde nuestra central sindical llamamos la atención de las diferentes administraciones públicas sobre los trágicos efectos de la siniestralidad, pues, además de los 1.191 muertos en accidente laboral registrados el pasado año, hay que resaltar los dramáticos efectos de los 10.637 accidentados graves, que ha dejado incapacitados a efectos laborales a otros tantos trabajadores.
Los estudios que ha realizado nuestro gabinete a escala confederal y regional determina que la posibilidad de sufrir accidentes de trabajo es muy superior para los trabajadores temporales, los jóvenes y los trabajadores inmigrantes, ya que su precariedad temporal les coarta de ejercer su derecho de exigir el cumplimiento riguroso de la legalidad en la prevención de los riesgos laborales, dejando en evidencia el fracaso de quienes desde el Gobierno, la CEOE, CEPIME, y los sindicatos mayoritarios vienen firmando una reforma laboral tras otra, previsiblemente con buenas intenciones, pero con escasos resultados positivos.
En Asturias, la situación sigue siendo muy negativa para el mundo del trabajo y para la salud y prevención de nuestros compañeros y compañeras. Y a las cifras me remito. En 2007, se contabilizaron 22.345 accidentes laborales, de los cuales 18.383 generaron otras tantas bajas laborales, 223 tuvieron consecuencias graves y 26 fueron mortales. De enero a marzo de este 2008 se han producido 10 accidentes laborales mortales y 45 graves.
Resulta que la siniestrabilidad sigue ascendiendo muy negativamente para la salud y la prevención de los trabajadores y trabajadoras. Esta lacra social, que actúa como un lastre en el mercado de trabajo, ha hecho que los sindicatos asturianos -USO y otros- saliésemos a la calle para protestar y reivindicar a las administraciones, a los empresarios y a la judicatura, a fin de que pongan los medios necesarios para atajar, de una vez por todas, estos altos índices de siniestralidad, que obligan a los trabajadores y trabajadoras a causar baja en sus puestos. Tenemos que ser consecuentes y conscientes todos los sindicatos democráticos y de clase de que es necesario atajar de forma contundente estas pérdidas humanas y estas incapacidades, producto de un mal reordenamiento laboral a cuenta de las contrataciones a tiempo parcial y, en definitiva, de la precariedad, que sigue siendo un lastre para los hombres y mujeres del trabajo.
La Unión Europea, a través de su Parlamento, ha aprobado recientemente una serie de medidas tendentes a reducir el número de víctimas mortales en el ámbito laboral, con la puesta en marcha de forma inmediata de más dotaciones y medios. En concreto, la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo estima que cada año más de 140.000 personas mueren en la Unión Europea debido a enfermedades laborales y que otras 9.000 mueren en accidentes relacionados con el trabajo.
Esto significa que cada tres minutos y medio alguien muere en la UE por causas relacionadas con el trabajo. En este contexto, la USO, conjuntamente con otras organizaciones sindicales, el día 28 de abril celebra esa jornada internacional con una manifestación en Oviedo, a fin de remover conciencias, pues la salud no se puede vender a cualquier precio.





