
En la frontera austro-húngara con el entonces también moribundo Imperio Otomano está el Campo de los Mirlos, en Kosovo. Allí, el 28 de junio de 1389, los turcos asestaron a los serbios la más tremenda derrota de su historia. Desde entonces se canta: «Cualquiera que sea serbio, y serbio de nacimiento / y no venga a Kosovo / para librar batallas contra los turcos / no le dejéis tener descendencia masculina / ni femenina. / No le dejéis que recoja cosecha alguna...».
En 1913, en la Segunda Guerra Balcánica, los serbios arrancan Kosovo a los turcos, pero un Kosovo habitado por una abrumadora población albanesa, o «no serbia» en el decir de Belgrado. Y se plantea el drama que sigue hasta hoy muy vivo. El drama de unas recientes guerras, que han ocupado toda la década de los noventa, entre eslovenos, croatas, bosnios, serbios, kosovares, albaneses... y que ahora siguen en un frágil equilibrio de paz supervisada por tropas internacionales de mediación.
Además de la citada novela 'El Rey de las Dos Sicilias' (Anagrama, 1983), se puede destacar 'La venganza de la historia' (Editorial El País/Aguilar, 1993), del periodista Hermann Tersch, un interesante ensayo sobre el fin del comunismo en los países del Este, con obligada referencia a Yugoslavia; el ensayo periodístico 'Fantasmas balcánicos', de Robert D. Kaplan (Ediciones B., 1998); la narración del premio Nobel de 1961, el yugoslavo Ivo Andric, titulada 'Un puente sobre el Drina' (Editorial Debate, 1996); el libro de relatos 'Ruido. Relatos de guerra', de Miguel Anxo Murado (Editorial Montesinos, 1997). También varias novelas del albanés Ismaíl Kadaré, como 'Tres cantos fúnebres por Kosovo' o 'El cortejo nupcial hundido en la nieve' (Editorial Alianza, 1999 y 2001). Asimismo, los libros de relatos de Miljenco Jergovic 'El jardinero de Sarajevo' (Editorial Dèria,1999) y 'Los Karivan' (Editorial Metáfora, 2000).
Y en otra perspectiva más partidista se encuentran 'Viaje de invierno por el Danubio, el Sava y el Drina... Justicia para Serbia' (Editorial Alianza, 1996) y 'Apéndice de verano a un viaje de invierno' (Editorial Alianza, 1997), en los que el escritor austriaco Peter Handke lleva a cabo una labor defensiva del nacionalismo serbio.
Sin ánimo de agotar la lista, se puede citar por último 'De espaldas al mundo' (Editorial Maeva, 2007), de Asne Seierstad, una escritora noruega, corresponsal para periódicos escandinavos. Se trata de un libro de reportaje sobre Serbia, antes, durante y después de la guerra que sufrió contra la coalición de países de la OTAN que se le enfrentaron tras la invasión militar y la brutal represión serbia de la provincia de Kosovo. La autora viajó a Belgrado para permanecer unas temporadas en el país balcánico en tres ocasiones entre los años de 1999 a 2004. El país balcánico intervino y perdió cuatro guerras en ocho años, con matanzas, bombardeos, desplazamientos masivos de poblaciones civiles, cien mil muertos y un millón de desplazados, que han dejado a la nación en unas condiciones de inestabilidad, retraso y pobreza de la que aún no se ha recuperado.
En estas vistas, la autora ha entrevistado y acompañado, tratando de establecer con ellos una relación duradera que en ocasiones llega a la amistad, a catorce personajes representativos de la sociedad servia, que hablan de sus antiguas esperanzas, frustraciones, pérdidas y sufrimientos con una actitud abierta, ante una interlocutora respetuosa que trata de mantenerse al margen para dejar que sean ellos los que manifiesten sus ideas y sentimientos. Y la autora consigue -más en unos capítulos que en otros, según el atractivo personal y las circunstancias de los interlocutores- hacer llegar al lector con objetividad las tremendas consecuencias de una guerra y las diferentes actitudes ante el personaje central de Milosevic, el nacionalismo serbio y el desarrollo de unos acontecimientos políticos tan desgraciados y difíciles, aún sin resolver.





