Porque el escenario previsible en los próximos meses ya apunta a un considerable descenso de los ingresos correspondientes al IVA y los impuestos derivados de la compraventa de inmuebles aunque se sostendrán las previsiones por el IRPF aun no erosionado por el paro. Aunque está por precisar en que dirección se afrontará la revisión de los presupuestos estatales y también de las comunidades autónomas partir de la nueva radiografía económica y la eventualidad de que la necesidad puede obliguar al gobierno a sortear algunos límites legales, parece inevitable una política expansiva de gasto para ayudar la dinámica productiva y de consumo mientras aparecen los primeros síntomas de recuperación europea.





