Fueron esos mismos alumnos los que recibieron al ya electo rector a eso de las nueve de la noche en el patio del Edificio Histórico bajo el eco de los gritos de «¿Vicente, Vicente!», una entrega que fue especialmente correspondida por Gotor con unas palabras agradecidas, expresadas ante las cerca de 300 personas que acudieron a celebrar la victoria, e incluso la derrota, en un ambiente algo más sosegado que los últimos días.
Vicente Gotor, feliz pero expresivamente moderado, como la gran mayoría de sus seguidores, hizo un llamamiento a la unidad de todos en pro del mejor futuro para la Universidad de Oviedo. Tras interpretar que el resultado obtenido es la victoria de un movimiento de cambio real que pretende sacar a la luz lo mejor de la Universidad de Oviedo», no dudó en señalar que «mi programa es mi contrato con la Universidad». Y en ese sentido, confesó que no va a olvidar la filosofía de su campaña electoral por el hecho de haber ganado. «Todos somos necesarios, tanto los que han creído en mí como los que lo han hecho en otras propuestas, porque todos tenemos un mismo objetivo: lo mejor para la Universidad».
En la misma línea hizo un llamamiento a consolidar entre todos «un solo bloque para responder a los retos que tenemos delante». De ahí que se ofreciera a «caminar al lado de los que me han apoyado y de los que no. Todos serán protagonistas de su destino, porque como he dicho tantas veces, nos une la Universidad».
Molesto todavía por la polémica generada en esta segunda vuelta sobre la idoneidad o no de celebrar el debate que propuso Paz de Andrés y que Gotor rechazó, aprovechó el rector electo la oportunidad de su primera intervención para señalar que «este es el momento del debate, sosegado y profundo», sobre los muchos retos que tiene delante la Universidad de Oviedo, a la que Gotor dibujó con «alumnos libres y personal creativo, capaces de generar nuevas ideas, de ofrecer alternativas a la sociedad y de contribuir a su crecimiento».
Juan Vázquez, quien felicitó a su sucesor recordando «la amplia mayoría» de su respaldo, dijo estar «a disposición» de Vicente Gotor para realizar el traspaso de poderes «ordenado y eficaz». Pero conocedor de la situación real de la Universidad, el rector en funciones recomendó que, tras la elección, «si quedara alguna herida se restañe, porque este es el momento de la unidad, incluso desde la discrepancia». Vázquez apeló a trabajar por la Universidad y como despedida regaló un libro y una rosa a cada candidato. Los dos con intención. A Gotor, 'El arte de la prudencia' de Baltasar Gracián. Y a De Andrés, 'Y todos estábamos vivos', de Olvido García Valdés.
El Espacio Europeo
Paz de Andrés, por su parte, realizó una intervención a su medida, en la que dejó claras sus pautas de futuro pero también comprometió su «leal colaboración, que ofrezco desde este momento», para llevar a cabo la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior.
En ese aspecto, Vicente Gotor, quien dirigió un agradecimiento especial a los estudiantes definiéndolos como «el futuro de la Universidad» y aludiendo al especial hincapié que hará en su empleabilidad, se mostró «orgulloso por la responsabilidad que me habéis proporcionado y me propongo no defraudaros. No me lo perdonaría nunca». Por eso quiso hacer una especie de cita de futuro con el convencimiento y el deseo personal de que «dentro de cuatro años, la comunidad universitaria piense que aquel 23 de abril no nos equivocamos».
Y el rector electo citó a todos los que comparten su triunfo a un festejo. Pero sin excesos, porque, haciendo honor a su fama de trabajador incansable, se despidió con un «hasta mañana. Que mañana tenemos mucho que trabajar». Y recibió los aplausos que resonaron en sus oídos sin aspavientos.






