
Según los últimos datos, en lo que va de año, se han presentado 35 solicitudes de concurso en el Principado. El titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Oviedo, Alfonso Muñoz Paredes, señala que registra una «cantidad exagerada» de empresas en situación de insolvencia y, con vistas a los próximos meses, la situación puede empeorar. En declaraciones a la Televisión del Principado de Asturias (TPA), el magistrado afirma que «de aquí al verano» espera «una avalancha de solicitudes de concurso, pero en Asturias y en toda España». Prueba de que el sector de la construcción entró en desaceleración a mediados del año pasado es que, en 2007, se registraron el doble de empresas en quiebra que en el ejercicio precedente.
Según Muñoz, «la crisis económica es evidente» y afecta, sobre todo, a subcontratas y pequeñas empresas que no tienen un fuerte patrimonio detrás. Ahora bien, no son las únicas que se encuentran en una delicada situación. Empresas de transporte y fábricas tradicionales de muebles ya notan los efectos de este 'parón'.
Sin ir más lejos, la mayor mueblería de Asturias, Mundomueble, admitía anteayer que, ante la bajada «considerable» de ventas, la empresa ha decidido paralizar durante un año los pagos a sus proveedores «con el fin de dar un respiro económico a la compañía que permita acumular beneficios en los próximos doce meses».
No obstante, sigue con su actividad y mantiene los 110 empleos.
En este contexto, el presidente de Saviastur (que agrupa a la mitad de los 300 empresarios de la madera y el mueble), José Ignacio Nieto, subraya que las ventas de las mueblerías han caído un 30%en lo que va de año en Asturias y en España, y que el mes de marzo ha sido «caótico». «Todos estamos intentando aguantar de la mejor manera posible», apuntó y añadió que, «aunque ningún empresario quiere despedir a nadie, es muy probable que haya trabajadores que vayan al paro».
El «cierre del grifo» por parte de las entidades financieras ha repercutido negativamente en las ventas y «es posible que haya gente que esté pensando en el cierre», sostiene Nieto. No obstante, matiza que «todo depende de las reservas que tenga cada compañía».
Uno de sus asociados en Saviastur es Ángel Ornia, gerente de Muebles Ornia, una empresa familiar con 55 trabajadores, que tiene una fábrica y una tienda en La Secada, en Siero. Sostiene que el sector «está en ralentí desde hace un año», pero también cree que «el factor psicológico está influyendo mucho y la gente se asusta».
Ornia, que lleva más de 30 años en el negocio, asegura que ha vivido «crisis como ésta e, incluso, mayores y que ahora toca ponerse bajo techo y buscar estrategias». En su caso, la empresa ha apostado decididamente por abrir mercado en el extranjero, en países no tan dependientes del sector inmobiliario como España. «Apostamos por la calidad y el diseño y nuestros productos, de gama media-alta, tienen buena acogida en Francia y en Rusia».
Hasta ahora, las exportaciones de Ornia Muebles suponían un 5% de sus ventas y este año espera que representen entre un 15% y un 20%. De hecho, hay una persona en fábrica «que domina idiomas» y la empresa cuenta con la colaboración de la Asociación de Exportadores Españoles y Exportastur, con la que ha viajado hace poco a México.
Ikea también se resiente
Fuentes de Ikea también señalaron que la compañía «está notando los efectos de la crisis en el negocio, puesto que una situación como la actual nos afecta a todos, tanto del sector de la distribución o del mueble, como del resto de actividades». No obstante, aseguran que, en un nuevo contexto económico, «nuestro modelo de negocio basado en el trinomio calidad-precio-diseño recibe una gran aceptación y nos hace ser optimistas».
En medio de esta situación, la portavoz del Gobierno del Principado, Ana Rosa Migoya, considera que la economía asturiana se mantiene «en un buen momento» y tiene la «solidez» necesaria para afrontar la desaceleración económica. En su opinión, el crecimiento de la economía regional en los últimos años permite al Principado situarse «en buenas condiciones y seguro que mejor que hace una década» de cara un posible ciclo bajo de la economía.
Por su parte, Izquierda Unida respondió que «la crisis no se afronta regalando dinero. La coalición se refirió así al «despilfarro» que supone «el regalo de cheques de 400 euros de manera indiscriminada para comprar ordenadores o los cheques-bebé de 500 euros» mientras se hacen recortes en otros capítulos como «las escuelas de 0 a 3 años».
ermendez@elcomerciodigital.com





