En este caso, según explicó a EL COMERCIO el presidente de la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Asturias, Dimas García, la actitud de los guipuzcoanos no perjudica al resto de la flota, pero, cuando menos, ha generado dudas sobre la conveniencia o no de parar.
Según Dimas García, los cerqueros guipuzcoanos esperan que el caladero de bocarte se reabra a partir del día uno del próximo mes de julio, es decir, en el segundo semestre del año, y quieren cobrar ayudas, como ocurrió en los últimos años, por el tiempo en que se mantiene la veda.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ahora con nuevo nombre, subvenció en los últimos años un paro biológico que obligaba a los barcos a permanecer amarrados un máximo de 40 días. La mayor parte de la flota asturiana paró algunos días en primavera, cosa que aprovechaba para cambiar aparejos antes de incorporarse a la campaña de bonito, y a finales de año, cuando las especies de cerco (básicamente sardina, xarda, chicharro y bocarte) tienen menor interés comercial.
El amarre guipuzcoano ha sorprendido y generado dudas porque no está claro qué va a ocurrir con la veda de bocarte en el golfo de Vizcaya en la segunda mitad del año y, además, el Gobierno no ha dado conformidad previa a la subvención del paro biológico.
Dimas García confía en que la situación se aclare en los próximos días, ya que el nuevo secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, toma hoy posesión, en Madrid, y podría aclarar algo sobre la disposición del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino a aprobar ayudas.
Lo que tardará más en saberse, porque depende de la Unión Europea, es si a partir de julio se podrá pescar bocarte en el Cantábrico.





