PINTOR

-En esta exposición dominan los paisajes asturianos.
-He traído una serie de marinas, porque he nacido mirando el mar y siempre me ha gustado mucho pintarlo. Después hay varios bodegones, naturaleza muerta e imágenes de Oviedo. Es una muestra de pintura realista, paisajística, que creo que es lo que más le gusta a la gente.
-Aunque hoy en día se tiende a la pintura abstracta.
-Sin duda, pero en esta ocasión he querido mostrar esas puestas de sol fantásticas que tiene la costa de Asturias, el trabajo de los pescadores, la gente. La próxima exposición será con obras más abstractas que espero mostrar en el depósito de agua del Auditorio Príncipe Felipe.
-Ser fiel a la realidad en un cuadro no parece nada fácil.
-Mire, dicen que el óleo y el acrílico están pasados de moda pero cuando te pones ante la naturaleza y quieres recoger esos colores fantásticos es cuando te das cuenta de lo difícil que es. Requiere mucho estudio y mucho trabajo llegar a captar la luz y el color. La pintura abstracta está bien, pero lo más complicado es conseguir plasmar esos fantásticos colores.
-¿Se le ha rebelado alguna vez la naturaleza?
-Pinto mucho, pero nunca me he quedado conforme del todo con el resultado. Siempre hay una parte de esas puestas de sol que se me escapa y sigo trabajando para lograr sentir el ruido del mar dentro del cuadro.
-¿Qué imágenes de Oviedo son las que le han sugerido?
-He querido mostrar momentos de la vida diaria, la calle Cimadevilla, que he pintado dos veces desde dos perspectivas distintas, y la zona de la Catedral. Oviedo es, en sí misma, un monumento y hay rincones preciosos que incitan a pintar. La Corrada del Obispo, esas balconadas llenas de flores, el trasiego de la gente delante del Ayuntamiento o los edificios de piedra.





