
La cuestión más grave que denuncian es la carencia de un pediatra. «Tenemos que llevar a los niños a Ventanielles, donde el médico cubre toda La Tenderina, Colloto, Faro y Granda», explicó González. Pero el verdadero caos llega a Colloto por las tardes. Para hacer frente a las horas tras el colegio, a los padres sólo les queda la imaginación. En carnaval organizaron en el centro social una fiesta por propia iniciativa. «Para nuestra sorpresa vinieron 110 niños, no había casi sitio», comenta esta madre. Y es que en Colloto escasean las actividades extraescolares. Si al niño le gusta el fútbol o el voleibol, aún se salva, porque es lo único que ofrece; y a título privado, el polideportivo de la zona. Tampoco hay biblioteca, así que para leer «tienes que coger la línea 1 de TUA, que está muy saturado, o el coche para ir al centro», lo que supone unas tres horas entre ir y volver, según calcula esta madre.
No todas sus denuncias se refieren al ocio. Muchos padres están sacando a sus hijos del colegio público «por saturación». «No tiene patio cubierto y comen en dos turnos», añade. Mientras esperan a que el Ayuntamiento responda a sus demandas, ya plantean reunirse con la Consejería de Educación. «Hay que hacer ruido; si no, ni caso», concluye.





