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Ciclismo bajo cero
El praviano Juan Menéndez Granados se convierte en el primer español que atraviesa en solitario el Ártico, de Helsinki a Cabo Norte
24.04.08 -

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Ciclismo bajo cero
FELIZ. Juan Menéndez Granados posa en Madrid junto a sus imágenes con las banderas de España (derecha) y Asturias (izquierda). / EFE
Recorrer en bicicleta 2.312 kilómetros a la temperatura de 25 grados bajo cero, cargando todo su equipo entre nieve, hielo y tormentas. Esa es la hazaña alcanzada por el asturiano Juan Menéndez Granados, el primer español en atravesar en solitario el Ártico, desde Helsinki (Finlandia) hasta Cabo Norte (Noruega).

Granados relató ayer la aventura que duró 45 días, periodo en el que tuvo que superar desafíos físicos, como pedalear en la nieve; psicológicos, por estar solo; y logísticos, ya que no contó con sistema de localización GPS, ni teléfono vía satélite o cualquier otro apoyo.

A los 25 años, el atleta asturiano acumula experiencias de diversas expediciones en bicicleta, como en los Montes Urales (entre Asia y Europa) en 2006; por en países andinos hasta la parte brasileña de la Amazonia en 2005, y en Marruecos en 2004, siempre en solitario.

«Faltaba experimentar el terreno polar», dijo Granados , que encara las expediciones como un modo de vida, en el que se aprende mucho, «no sólo con los retos físicos, sino con las personas y las diferentes culturas que encuentro».

El atleta, nacido en Pravia, pedaleaba entre cinco y seis horas cada día, siempre cargando 50 kilos de equipamiento, lo que incluía tienda de campaña, saco de dormir, ropa, herramientas, repuestos para la bicicleta y comida, limitada muchas veces a pan con queso.

Congelación

El momento más crítico del viaje fue una noche de frío intenso en la ciudad de Rovaniemi, capital da Laponia (Finlandia), en que tuvo congelado un dedo del pie: «Me asusté un poco porque la congelación puede llevar a una amputación, pero lo cuidé muchísimo y me recuperé», reveló ayer en Madrid.

Para informar de sus condiciones físicas y de su localización, enviaba un mensaje SMS cada día y, cuando llegaba a una ciudad con más recursos, actualizaba su página en internet.

Según el atleta, las temperaturas demasiado bajas no le permitían ningún momento de relajación y hasta montar y desmontar el campamento se volvían tareas «agotadoras», en las que tardaba alrededor de una hora y media cada vez.

La aventura, según contó, estuvo llena de incertidumbres sobre la meteorología y tuvo que enfrentar tormentas polares con vientos de unos 50 kilómetros por hora.

Granados alcanzó su objetivo final -Cabo Norte- el último 3 de abril, después de 45 días de lo que fue la expedición más dura que ha enfrentado desde que empezó a «pedalear en serio» a los 14 años. Aún le quedan muchas aventuras pendientes.

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