-Ahora que ya pasó todo, ¿de verdad no tenía el convencimiento de que iba a ganar?
-En el fuero interno sabía que íbamos a ganar las elecciones, porque no creía que una candidatura hubiera conseguido todos los votos ni que muchos de mis votantes no fueran a votar. Sucedió lo que preveía: que muchos de los votantes de Cueto y algunos de Santos o han votado en blanco o me han votado a mí, y que a Paz en Derecho le han votado la mayor parte. Pero yo tenía que conseguir siete décimas y ella 27 puntos. Yo pensaba que si llegábamos a un 60% era ideal y lo hemos superado. Hay que ser exigente en la vida.
-Es el resultado más amplio en la Universidad de Oviedo.
-Sí me han dicho que es el más alto. Los que yo recuerdo de Santiago Gascón o Juan López Arranz eran siempre ajustadísimos. Pero eso se debe a que nosotros llevamos tres años trabajando en un proyecto.
-¿Cree que la elección de anteanoche fue más de personas que de proyectos? Usted es un profesor que cae bien.
-Para mí, los resultados de los estudiantes de Química son un orgullo, pero el éxito es de un grupo, no de una persona. Sobre todo en el profesorado. Hace cuatro años, en Humanidades y Económicas tuve malos resultados y ahora han sido excelentes. Y eso se debe al grupo. Sobre todo de gente joven. En esta campaña me han dicho muchos que en el vis a vis gano, que me alejo de esa imagen seria que doy en las fotografías.
-¿Se hubiera producido el mismo resultado si el grupo contrario no estuviera tan roto? Algunos de los suyos comentaban que se repetía la situación de hace 20 años.
-Es muy diferente, porque cuando ganó López Arranz, los votos de Marcos Vallaure y Benjamín Dugnol eran muy superiores a los de Arranz. Pero es que yo tenía la mitad de los otros tres. Si no se hubiese presentado Antonio Cueto, evidentemente yo habría salido elegido en la primera vuelta.
-Dicen que nadie sabe nombres, pero que usted ya tiene en la cabeza a su equipo. ¿Qué perfil tiene?
-De gente dinámica, gente joven. El vicerrector de Investigación es el único claro que hay, Santiago García Granda, y luego quiero tener uno o dos veteranos con prestigio. Pero tengo que hablar con ellos y con otra gente para que su nombramiento no cause malestares. Tengo en mente varios nombres, pero de verdad que no he hablado con ellos. Va a ser una mezcla de senior y junior. En las direcciones de área va a haber gente joven.
-No va a ser paritario, ¿no?
-No creo que sea paritario por la estructura, porque va a haber cambios en los vicerrectorados y a cada uno le tienes que poner en lo que conoce, pero sí que va a haber mujeres. En mi grupo de investigación hay más mujeres que hombres.
-¿Cuantos vicerrectorados baraja?
-Entre ocho y nueve. Hay otras universidades que tienen hasta 12, pero aquí siempre hemos tenido entre ocho y nueve.
Personas de confianza
-Usted ha dicho que no va a tener vicerrector de Planificación, que venía siendo el hombre de confianza del rector. ¿Usted no va a tener su hombre de confianza?
-Voy a tener varios hombres de confianza. Yo no necesito un vicerrector de Planificación, pero eso no quiere decir que a lo mejor dentro de los asesores del rector tenga un par de personas de confianza en la trastienda. Cargarle a un vicerrector tener que acompañarte continuamente, no lo creo necesario, pero todos van a ser de confianza. Santiago García Granda es un hombre de confianza como lo son todos, porque llevamos tres años trabajando.
-¿Qué vicerrectorados va a crear?
-Informática, Redes y Comunicaciones, Internacionalización y Cooperación, que hasta hace poco era un área, y a Extensión Universitaria vamos a unirle Cultura y Deporte. También estamos pensando en otro, pero aún está en fase de definición.
-¿Va a ser un equipo de químicos?
-Yo no quiero que haya más de dos personas del mismo área, o sea que lo normal es que sólo estemos Santiago García Granda y yo.
-Anteanoche, en el mismo patio de la Universidad, le felicitó el presidente del Principado. ¿Qué le dijo?
-Que en cuanto tome posesión el 8 de mayo tenemos que reunirnos para trabajar conjuntamente con los grados y postgrados. Una conversación que yo agradecí enormemente por la deferencia que tuvo conmigo y porque trasmite confianza. Quiero hablar también con los alcaldes de Oviedo, Gijón y Mieres, porque es importante que tengan confianza conmigo y se impliquen en los campus.
-¿Cuál va a ser su primera actuación?
-Conocer qué recursos humanos y materiales tenemos e ir al Principado y exponer cuáles van a ser las necesidades que vamos a tener para adaptarnos al Espacio Europeo. Esa va a ser mi primera actuación, además de eliminar burocracia, sobre todo en investigación.
-Dicen que en el laboratorio es tremendamente exigente. ¿Va a ser igual con sus vicerrectores?
-Indudablemente, sí, porque si yo trabajo quiero que los demás trabajen. Yo soy una persona cercana, pero una cosa es que nos vayamos por ahí a departir, y otra cosa es el trabajo. Hoy mi grupo de investigación estaba muy contento. No porque me vaya, porque tenemos un buen 'feeling', pero a veces les pongo un cartel que dice 'Se empieza a trabajar a las nueve y se sale a partir de las ocho', y a veces lo miran un poco de medio lado. Pero cuando fui a Alemania, se entraba a las ocho y mi jefe estaba allí a las ocho menos diez y nos veía llegar a todos. Quizás fue allí donde aprendí que el jefe es el primero que llega. Y si alguien aparece a las nueve y media, sólo tengo que mirar el reloj para que lo entienda. Al día siguiente ya llega antes.
Sin sectarismos
-¿Le va a dar tiempo a hacer algo antes de que acabe el curso?
-Que en el inicio de curso todas las áreas tengan asignados profesores. Veremos el trabajo que hay hecho en el vicerrectorado, por eso quiero que haya un trasvase cordial y que colabore el equipo saliente; que las transferencias las hagamos sin acritud y aprovechando lo que hay. Hay dos cosas que tengo claras, que no voy a hacer borrón y cuenta nueva, sino que lo que esté bien seguiremos con ello, y que no quiero sectarismos para nada. Es el futuro, y el pasado cada uno que lo tenga recogido donde sea.
-¿A qué heridas se refirió el rector en la noche electoral cuando habló de restañarlas?
-Pues la verdad es que no lo sé. Lo pensé un momento y no sé si son las de él y las mías, las de Paz y las mías... No sé a qué heridas se quiso referir. No le entendí ese mensaje.
-¿Le sorprendió el anuncio de oposición de Paz de Andrés?
-Sí, porque yo creo que cuando somos universitarios lo que hay que hacer es ir todos juntos, sobre todo ante retos tan importantes como los que tenemos. Creo que deberíamos hacerlo y debatir las cosas con sosiego y con un espíritu universitario. No entiendo otra postura. Cada uno tiene su forma de pensar, pero no entiendo que se me critique porque he hecho una oposición blanda. Hice la que creí que debía hacer, porque creo que es importante dejar trabajar al rector. Hacer oposición por oposición y rechazar un proyecto sin leerlo, como se hizo con Julio Rodríguez en el Consejo Social, es absurdo. Yo creo que con Paz, que es una persona muy inteligente, podamos colaborar y si dentro de cuatro años quiere optar al Rectorado, pues que lo haga. Yo en este momento sólo pienso en cuatro años, no en más. Yo le tendí la mano y sería útil que trabajáramos juntos. Sobre todo una persona con su capacidad.
-¿Piensa reunirse con ella?
-Sí. Ahora voy a dejar pasar un tiempo porque estas cosas hay que dejarlas reposar un tiempo, pero pienso reunirme con ella, como también he hablado con Santos y con Cueto. A todos he dicho que nos jugamos mucho y que espero que colaboren.
-Es que lo de tender la mano nadie se lo cree. Su gente tampoco lo creyó cuando lo dijo Juan Vázquez. Y eso que dicen que usted suele cumplir lo que dice.
-Cuando fui vicerrector de Investigación, muchos que eran contrarios al equipo de Julio Rodríguez se extrañaban de que se les dieran proyectos y becas. Pero los recibían porque lo merecían, no por ser de unos o de otros. Yo tiendo la mano y la tiendo sin ninguna acritud, porque no soy rencoroso, como Julio Rodríguez tampoco lo era. No tengo nada contra nadie y no voy a ir a por nadie. Y cuando lo digo, lo digo en serio para personas inteligentes y universitarias. Y Paz de Andrés es una persona inteligente.
-¿Qué queda en el nuevo rector de aquel niño de Calatayud?
-Queda el recuerdo a mis padres, que se sacrificaron mucho por mí. Y con el paso de los años, la sensación de prudencia y de tener siempre los pies en el suelo. Pensar que después de haberte sentado en el sillón del Rectorado, tienes que volver a la silla de tu casa. Eso está clarísimo.






