El presidente de la asociación vecinal, Iván Suárez, reconoce que en la sede del colectivo no paran de recibirse quejas sobre el estado en que se encuentra un parque del que todos los residentes en la zona esperaban poder presumir. «Faltan muchas cosas como la iluminación y el agua de las fuentes. Las papeleras brillan por su ausencia. El firme no está bien y hay pocos juegos para los críos pequeños», enumeró Suárez a modo de ejemplo de lo que le trasladan a diario sus convecinos.
Con todo, el presidente de los vecinos de Viesques se muestra comprensivo con la postura adoptada por la Concejalía de Medio Ambiente, aunque ello redunde en el deterioro del espacio, «ya que la obra aún no ha sido entregada por la Confederación y quedan numerosos remates que no tienen por qué asumir». A pesar de la ausencia de mantenimiento de los nuevos espacios verdes, Iván Suárez valora que el Ayuntamiento haya habilitado pasos de peatones en Anselmo Solar y la avenida de Albert Einstein para las personas que han empezado a recorrer la nueva senda, a la vera del Piles, que une La Guía con Vega-La Camocha.
Y hablando de la senda fluvial, aún incompleta a falta de tres tramos en los que quedaban por resolver procesos expropiatorios, ésta también presenta algunas deficiencias que han empezado a señalar los usuarios. Tanto los que la utilizan a pie como en bicicleta. Los problemas más graves detectados son un argayo y zonas que se inundan en cuanto llueve un poco. Estos obstáculos se localizan pasado el escalextric de la autovía minera y en el caso de los charcos, éstos obligan a invadir caminos privados aledaños para sortearlos.
Respecto a este nuevo itinerario peatonal y cicloturista, el presidente de la asociación de vecinos de Viesques pide también que se delimite un carril para la circulación de los ciclistas, ya que en la situación actual son frecuentes los encontronazos entre quien caminan y quienes van sobre ruedas.
Separación de usuarios
También hay abundantes críticas por los puentes de acceso al parque fluvial, justo delante de las nuevas urbanizaciones, entre la calle de Gloria Fuertes y el nuevo espacio verde, por no estar pensados para gente discapacitada.
«Al final de cada calle peatonal hay como nueve escalones sin rampa y, a continuación un puente con un escalón de al menos 25 ó 30 centímetros. Todo ello termina en una rampa de tierra verde que, cuando llueve no se puede ni anda, y menos transitar con una silla de minusválido o una silla de niños». Así lo testimonia Felipe Carracedo, cuya esposa tiene un 75% de minusvalía reconocida y que se da la paradoja que compró recientemente un piso en una de las nuevas urbanizaciones de la zona por ser bastante plana.





