Olmert no había ofrecido más detalles que la circunstancia de que sus mensajes -transmitidos, según Al Asad, por el jefe del Gobierno turco, Recep Tayib Erdogan-, habían quedado sin respuesta.
En un reciente encuentro con periodistas españoles, el portavoz de Olmert, Mark Regev, había sido, no obstante, más explícito. El portavoz de Olmert subrayó que su país sigue abierto a una posible negociación con Siria tras recordar la importancia que para Israel tiene ese Estado por ser el único entre los árabes que aún apoya de manera abierta a los grupos de carácter integrista musulmán que no han abandonado la lucha armada contra Israel.
Regev citó en particular al movimiento islamista palestino Hamás, que ataca a Israel desde Gaza, y a la guerrilla chií libanesa Hizbulá, cuya hostilidad fue el origen de la campaña bélica lanzada en 2006 por el Estado israelí contra El Líbano. «La paz con Siria forma parte de la seguridad nacional de Israel porque facilitaría las relaciones con nuestros vecinos», dijo el portavoz de Olmert, quien aseguró que «estamos abiertos al diálogo si el régimen de Damasco cambia de orientación».
Por otro lado, los colonos judíos que viven en los Altos del Golán aseguraron que nunca abandonarán esa zona, después de que el presidente sirio, Bachar El Asad, confirmase que Israel ofreció su devolución a cambio de un acuerdo de paz. «El Golán pertenece al pueblo de Israel: nunca lo abandonaremos», declararon en un comunicado los jefes de las comunidades israelíes instaladas en la meseta siria, conquistada por Israel durante la guerra de los Seis Días en el año 1967.
Los colonos convocaron una reunión de urgencia y se apresuraron a dejar clara su postura tras la difusión ayer de las declaraciones de Asad, en las que confirmaba haber recibido esta oferta por parte del primer ministro israelí, Ehud Olmert.





