Responsables del Consorcio explicaron en el marco de un congreso sobre nuevas modalidades de transporte público que actualmente «el principal problema que tiene el transporte en Asturias, y en el mundo en general, es la velocidad, que no es la que desearía el usuario debido a que las vías están saturadas». Más allá de las medidas correctoras que se pudieran hacer en la reordenación del tráfico rodado para descongestionar las vías con más densidad, en el CTA apuestan por buscar respuestas de aplicación más sencilla.
Su intención no es tanto dar un vuelco radical a los tiempos de viaje como ir arrancando poco a poco minutos allí de donde se pueda. En este sentido la posibilidad de ofrecer a los autobuses un recorrido completamente 'en verde' a su paso por calles y travesías, evitaría dilatar de forma innecesaria los tiempos de viaje y permitiría hacer más competitivo este medio de transporte.
El sistema aún es tan solo un planteamiento, cuya aplicación se ve factible principalmente en los recorridos interurbanos. Los semáforos se dotarían de un dispositivo que, al detectar la presencia de un autobús de línea regular, pasarían a luz verde -si no lo estuvieran ya- de forma que la vía por la que circula el vehículo colectivo tuviera preferencia en los cruces sobre otras.
Como ejemplo de los beneficios de este sistema, desde el ente apuntaron la inconveniencia que supone por ejemplo en la la avenida de Schulz de Gijón -reservada a taxis y autobuses- o en la calle Uría de Oviedo la actual regulación semafórica, que obliga a los vehículos de TUA y EMTUSA a detenerse constantemente en los cruces con otras calles. «Los semáforos deberían coordinarse para que la línea pudiera atravesarlas sin interrupciones». Describieron también experiencias que funcionan en otras ciudades europeas donde las glorietas cuentan con un paso interior para que los autobuses no tengan que rodearlas.





