
LA LUNA A CUCHARADAS
Por Diego Medrano
«¿Qué me dice de la bohemia de las plaquettes?». «La autoedición me procura un efímero placer que se desvanece a la media hora de salir de la fotocopiadora con los cuarenta ejemplares que luego repartiré entre mis escasos seguidores. No es lo mismo Asturias que el París de entreguerras». «¿Tus relaciones actuales con la escritura?». «Mi relación con la escritura es ilegítima y sin papeles; lo poco que he distribuido carece de ISBN, registro administrativo o derechos de autor, así que es los certámenes literarios y en entrevistas como esta me siendo un advenedizo. En cualquier caso, no comparto el criterio de que aquel que escribe es ya escritor. En la intimidad de su hogar escribe el guarnicionero, el ama de casa y el habilitado de clases pasivas, pero ello no les convierte en genios». «¿Tus frustraciones?». «A mi edad ya debería haber publicado una antología de relatos memos, una novela sobre la Generación X y un poemario beodo. Mi mayor éxito ha sido la creación de Equipo de Acción Sonora, colectivo de terrorismo musical que tuve el honor de fundar a mediados de los noventa y que cosechó la más absoluta indiferencia». «¿Tus neuras como escritor subterráneo?». «Mis neuras son el perfeccionismo, el horror vacui, los lugares comunes y la estructura del relato. Mis taras son la inconstancia, la falta de criterio y esa pregunta que todos los días me acogota: ¿Por qué coño hago esto, cuando podría estar dándole de comer a los patos?».





