El crecimiento previsto para este año es inferior en ocho décimas a la estimación anterior e incluso se queda ligeramente por debajo de las previsiones del Banco de España, aunque todavía se sitúa por encima de las estimaciones de organismos financieros internacionales y servicios de estudios privados, cuyas estimaciones rondan el 1,8%.
El frenazo es más que considerable si se tiene en cuenta que la economía viene de experimentar un aumento del 3,8% en 2007 y tasas superiores al 3% desde 2002. En este último año se produjo un bache, secuela del pinchazo de la burbuja tecnológica, que siguió a un lustro de fortísima expansión.
Es bastante probable que la economía española siga creciendo algo por encima de la media de la zona euro -el 28 de abril tiene prevista Bruselas una revisión de sus proyecciones-, pero habrá que esperar a 2010 para ver la luz al final del túnel. Y eso si las circunstancias no se tuercen porque, como reconoció, con ironía y pesimismo, el vicepresidente segundo Pedro Solbes, «toda previsión está muerta el mismo día que sale a la luz».
El responsable económico anticipó que la tasa de paro subirá sensiblemente en el bienio, hasta alcanzar un máximo del 10% el próximo ejercicio, pero añadió que la mala racha económica se saldará sin destrucción de empleo. Confía en que la propia desaceleración rebaje las expectativas del mercado laboral -la entrada de inmigrantes está muy condicionada por la oferta de empleo- y, con ellas, el crecimiento de la población activa. En ese nuevo marco, la creación de 200.000 puestos de trabajo anuales, resultante de modestos aumentos del 1,2% este año y del 1,1% el próximo, debiera bastar para mantener cierto equilibrio.
Turbulencias financieras
Solbes explicó que esta revisión tiene como causas las turbulencias financieras internacionales -que han endurecido las condiciones para captar dinero en los mercados-, el importante encarecimiento de las materias primas y de los alimentos, la ralentización de Estados Unidos y, de puertas adentro, un impacto en el mercado inmobiliario más fuerte de lo previsto.
Ante estas circunstancias, el Ministerio de Economía ha construido el nuevo marco desde unos parámetros sensiblemente más duros. Ahora piensa que el barril de crudo rondará de media los 98 dólares, mientras que el euro seguirá fuertemente revalorizado, con un canje de 1,54 dólares este año y 1,56 dólares en 2009.
Las tensiones de los tipos de interés proseguirán en este ejercicio -en el que supone tipos del 4,5% y 4,2% a corto y largo plazo-- para ceder de forma notable en 2009. El Ministerio estima que el precio de referencia del dinero bajará, para quedar en el 3,6% a corto y el 4,3% a largo plazo.





