«La gente no se limita a disfrutar y consumir en los chiringuitos, muchos vendrán de botellón, como hacen en otras fiestas, y lo harán en la playa, que es el lugar perfecto para ello», asegura María Pérez, mientras señala a la arena.
Las hermanas María Teresa y Rosa García viven en los edificios 'barco' y su opinión es rotunda: «Nos parece fatal. Es terrible». Según arguyen, «los destrozos perdurarán durante todo el verano porque, además, en esta playa el agua no sube nunca y será un peligro. Un cristal roto se puede enterrar muy fácil en la arena».
Al mismo tiempo señalan que «en Poniente ya se celebran muchas fiestas durante el verano y los vecinos nunca nos hemos opuesto, pero esto es demasiado». Por este motivo, aseguran que irán «a una asamblea la próxima semana junto a muchas más personas, porque nadie está conforme».
Maite Ramírez vive en cerca de la explanada. Aunque señala que hasta su casa los ruidos no van a llegar coincide con los demás vecinos en que la playa se va a «resentir» y explica que «si fuera un día o dos, pero son casi dos semanas. Es demasiado tiempo», comenta.
Sin embargo, no todas las opiniones son tan rotundas. Este es el caso de Maite Castilla, vecina de Moreda y habitual de la playa de Poniente. Según explica, «la zona elegida no está mal, porque se encuentra muy céntrica, aunque temo que influya en el tráfico. Si no interfiere en la circulación me parece bien, aunque lo dudo. Además, no hay aparcamientos. Por eso junto al campus universitario estaría mejor».
En este sentido, José Gil asegura que los ruidos no le van a molestar, pero que mejor sería que lo hicieran en otro lado. «Lo ideal es un prao grande con buenas comunicaciones en el que habiliten autobuses lanzadera para llegar hasta allí», dice.
Por su parte, Teresa Baos no está «muy de acuerdo con la ubicación, porque entiendo que a los vecinos les moleste. Todo acaba lleno de porquería y la fiesta se alarga hasta altas horas, pero el próximo año cuando lo hagan en los aledaños de la Laboral no irá nadie, porque está muy lejos».
Algunos a favor
Muchos vecinos están en contra de la decisión del Ayuntamiento, pero otros se muestran de acuerdo. Este es el caso de Conchita Boya, que vive en primera línea de playa. «Me parece muy bien, a mí no me va a molestar ni el ruido ni nada, porque espero estar todo el día en los chiringuitos». Los que también están de acuerdo son los propietarios de los negocios de la zona. Francisco López, uno de los camareros del café 'Los Juzgados', señala que «todo lo que atraiga turistas y consumidores, perfecto. Además, cuanto mejor vaya el negocio mejor iremos todos». Y asegura que no teme a que tenga que trabajar mucho más, porque «calculo que no cerraremos más tarde de la una o las dos de la mañana».
Begoña Pérez también tiene un negocio en el paseo de Fomento. En su caso, un puesto de helados. Dice estar «como loca» por la ubicación que tendrá este año el certamen lúdico literario y espera que «el palizón de esos días compense económicamente». Según explica, «tendremos que trabajar muchas horas. Habrá días que no cerraremos antes de las cuatro de la madrugada y al día siguiente tendremos que abrir por la mañana».
Por otro lado, reclama a las autoridades que aumenten la seguridad durante esos días. «Espero que haya más vigilancia que durante la Semana Grande, porque el año pasado casi no se veían policías». Pérez resume esta polémica en pocas palabras: «A todos nos gusta la fiesta, pero nadie la quiere debajo de su casa», sentencia.





