EL mundo de los osos ya no es lo que era. Cierto es que la mano del hombre les impide campar a sus anchas por valles y bosques, como antaño, pero de ahí a contratar 'gigolós' plantígrados para perpetuar la especie, hay varios capítulos de la historia que alguien se ha esforzado en arrancar. El caso es que tenemos prestado a 'Furaco' durante una temporadita, para que dé muestras de su gran capacidad para, bueno, eso: que tiene que dejar preñadas a 'Paca' y 'Tola'. Y a mí me extraña eso de que los osos también tengan sus necesidades, qué quieren que les diga. Yo crecí con las aventuras del oso 'Yogui', cuya mayor obsesión no era otra que birlarle las cestas de emparedados a los excursionistas. Y, fíjense que, aunque tenía una novia ('Cindy'), ni una sola vez tuvieron los guionistas que ponerle dos rombos a las escenas. Es más, para el poco caso que la hacía la 'Cindy', nunca se vio a 'Yogui' flirtear con otras osas ni, tan siquiera, tener un momento de debilidad con 'Bubu', allí, detrás del mato. Pero, claro, eran otros tiempos. Ya lo dicen los mayores, que la vida está muy cambiada Así que hemos tenido que recurrir a un osito semental llegado desde Cabárceno que, por ahora, y la vista de los remilgos demostrados en sus primeros días, parece que hasta tiene botines, como el torito guapo de 'El Fary', colega suyo en esto de ir por ahí, embarazando (el torito, ¿eh?, no el pobre 'Fary'). Ya puede demostrar mayor vigor el señor 'Furaco' porque, entre eso, y que dicen algunos expertos que a 'Paca' y a 'Tola', a lo mejor, ya se les ha pasado el arroz, podríamos tener, en vez de una solución, un gorrón viviendo como un marajá durante un año, con cargo al erario público. Claro que, tampoco será cuestión de echarle las culpas al oso. No sería de extrañar un gatillazo, con tanta presión como está recibiendo. Fíjense que, nada más abrir el ojo al despertar aquí, se encontró con dos señores de traje y corbata felicitándose por la operación delante de tropecientos coches oficiales. Y era sólo el día de la llegada, que como acierte y nos llene la senda de ositos, decretamos dos días de fiesta regional. Pero aquí somos así: folclóricos.