Ahora, acabo de enterarme de que, por si fuera poco lo anterior, resulta que si residen en Gijón -ciudad cuya Corporación Municipal es socialista desde los tiempos de Carolo- el servicio municipal de cementerios, justo a los cinco años de haber enterrado a sus cónyuges, las llama a pasar por caja para pagar la prolongación del alquiler del nicho, que, por otros cinco años, les cobra 400 euros (395,90 euros para ser exactos), lo que equivale en ciertos casos al importe mensual de sus pensiones. En mi opinión, si esto tiene algo que ver con el socialismo real que venga el padre del invento y nos lo explique. Da la impresión de que algunos entienden que morirse es un lujo que nos damos por capricho.
Y ahora nos viene el señor Zapatero y, en el primer pleno de su Gobierno, suprime de un plumazo el 'impuesto de los ricos' o Impuesto sobre el Patrimonio, beneficiando con ello no precisamente a los más necesitados, sino a quienes en muchos casos les salen los euros por las orejas. Este señor, lo confieso, no es santo de mi devoción, pero nunca pensé que se iba a atrever a tanto. No quiero ni imaginarme lo que él y sus colegas de equipo estarían diciendo y, con razón, si esta medida la hubiese llevado a efecto un gobierno del PP. Pasaron la campaña electoral amedrentándonos con el peligro de llegar la derecha al poder, y ahora da la impresión de que se referían a ellos mismos. Parece ser que el suprimido impuesto suponía una recaudación de 1.800 millones y que en parte era absorbida por su tramitación, pero aún así, sólo como ejemplo de distribución de la riqueza y solidaridad, pienso que estaba justificado dicho impuesto. No les bastó con rebajar la tarifa del IRPF por arriba para quienes más ganan, pasando del 45% al 43%, mientras que, a la vez, el tramo más bajo de la escala pasó del 15% al 24% y ahora, en mi opinión, nos acaban de dar la puntilla con este mal ejemplo.





