Sanidad recomienda a quienes tengan en su domicilio alguna botella de aceite de girasol que la retengan sin emplearla «hasta que se informe de las marcas que pueden usarse sin reserva alguna». En caso de que ya se haya utilizado, el Ministerio quita hierro al asunto: «No deben preocuparse, porque los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en niveles mínimos, lo que significa una baja exposición y la ausencia de riesgos para la salud». La vicedirectora del Instituto de Química Orgánica General, Begoña Jiménez, insistió en ello: «No debe cundir el pánico», ya que los hidrocarburos alifáticos «no están entre los contaminantes más tóxicos».
José Ignacio Arranz, director de la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), señaló que habrá que esperar a la próxima semana para conocer las marcas afectadas y reiteró que la recomendación de no consumirlo es «reversible y cautelar». España consume 310.000 toneladas de aceite de girasol al año, lo que representa el 34% del total, según la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles. La alarma saltó el jueves en Francia, que avisó a través de la Red de Alerta Comunitaria de que una partida de este producto procedente de Ucrania «presentaba contaminación por hidrocarburos alifáticos de aceites minerales» y que se había distribuido a la mayoría de países de la UE. La Aesan difundió entonces este aviso entre las comunidades autónomas, mientras empezaba a reunirse con los importadores para saber el destino de la partida no apta. «Estas empresas ya han indicado a sus clientes que retengan la mercancía y paralicen el procesado y envasado». El Corte Inglés dio ayer orden de retirar todas aquellas marcas que hayan utilizado aceite de Ucrania y optó por mantener su producto 'blanco', ya que garantiza que no emplea producto de esta procedencia.
Las asociaciones de consumidores exigieron la retirada completa del aceite de girasol de todos los comercios: «Es necesario, ya que puede haber muchas personas que no tengan conocimiento de la alerta y que compren este producto el fin de semana», advirtió la Ceaccu.
El Instituto de Comercio Exterior (ICEX) informa de que la cantidad de aceite de girasol importado de Ucrania en 2007 ascendió a 194.382 toneladas. La Agencia de Seguridad Alimentaria reconoció ayer que la cantidad comprada allí en los últimos meses es «importante», aunque minimizó la relevancia de este dato: «Hay una certeza casi absoluta de que sólo una pequeña parte está contaminada».
El antecedente del orujo
Esta alerta tuvo su antecedente en la retirada del aceite de orujo de oliva, en 2001. El Ministerio de Sanidad, dirigido por Celia Villalobos, alertó de «peligro grave» para la salud humana aunque «no inmediato» al detectar el hidrocarburo benzopireno. La oposición, productores y distribuidores acusaron al Gobierno de actuar de forma precipitada y en 2007 el Supremo declaró ilegal la retirada. El consumo mensual de este aceite pasó de casi 7.000 toneladas en 2001 a la mitad en tres años.
La crisis más grave tuvo lugar a comienzos de los 80: más de 700 personas murieron por ingerir aceite de colza desnaturalizado con anilina importado de Francia para uso industrial.





