
La zona más próxima a los osos permaneció abierta de once de la mañana a una de la tarde. Luego, sólo se podía acceder a una única zona de visión en la propia senda, en la que días atrás se realizó un importante labor de desbroce para permitir una mejor visibilidad. Hasta el lugar se acercaron asturianos, santanderinos, salmantinos, leoneses, burgaleses, vascos. Y es que nadie se quería perder la aún tímida convivencia entre los tres osos en la que según sus cuidadores ya se han producido «las primeras miradas desde sus respectivos cercados».
El cercado osero de Santo Adriano está dividido en tres sectores diferentes donde los osos cuentan con las mejores atenciones. Sin embargo, según ha podido saber EL COMERCIO, con el ánimo de aliviar la época estival o los días calurosos como el de ayer en el que los tres ejemplares se mostraban muy acalorados estando la mayor parte del tiempo tumbados a la sombra, se estudia la posibilidad de habilitar una charca. La pequeña piscina se ubicaría en el cercado que ocupa 'Tola', el de mayores proporciones, y les serviría como refresco. La idea ya se contemplaba en el proyecto inicial de reforma por lo que parte del trabajo esta realizado. Además la cercanía del río es un factor a favor, ya que desde él se introduciría una canalización para la entrada y salida del agua.
Campechano y tranquilo
Campechano, tranquilo. Estos eran algunos de los adjetivos que los curiosos adjudicaban a 'Furaco', que prestaba atención a todo desde la cama que se había hecho debajo de unos avellanos. Un lecho que podría compartir, según los expertos, con 'Paca' ya que esta osa siempre ha sido más temprana que su hermana a la hora de presentarse el celo. No obsante, no se trata de una conclusión científica, «por lo que cualquier posibilidad queda abierta».
Una de las peculiaridades más comentadas ayer por las miles de personas que se acercaron hasta el cercado de 'Paca' y 'Tola' era la tonalidad del pelaje de 'Furaco'. Es algo más oscura que la de las osas asturianas, una característica que los expertos atribuyen a su estancia en el parque santanderino de la Naturaleza de Cabárceno. Se trata de una antigua explotación de hierro por lo que el suelo tiene una alta concentración de este material lo que repercute en el pelaje de la mayoría de los animales que viven en el mismo.
El cuidador de los osos Roberto García explicó ayer que 'Furaco' «se está adaptando bien a los cambios». El principal es el de dormir en un recinto cerrado aunque puntualizó que «se resiste a entrar y hay días que tengo que estar hasta una hora para convencerlo por que es algo tozudo». Sin embargo, en esta delicada misión García tiene unos aliados importantes, los cacahuetes, un fruto que le encanta a 'Furaco' y que le ayuda a mantener en forma sus 302 kilos de peso.





