Primera charla y primer encuentro con la sociedad civil de esta villa y comarca de quien tiene la responsabilidad de la gestión cultural del centro que ya levanta cimentación en la parcela que tiene reservada en la margen derecha de la ría y en la que ya abordó temas concretos. Como resumen: consenso político y social. Situar a Avilés, Asturias en general, entre aquellos lugares que son referencia mundial en el ámbito cultural requiere un esfuerzo económico y enraizar un proyecto en su más profunda dimensión humana. Todo ensamblado en la conexión física entre ese espacio y la ciudad. 'Estar' y 'no ir' es la apuesta y el reto para su integración en la actividad común de una ciudad y su entorno inmediato. Plan Director -contenidos del día a día- y de Mecenazgo -estabilidad económica y financiera- son los puntos de encuentro, o lo que es lo mismo: que todos los días pasen cosas, definirá el éxito o fracaso.
Como segundo resumen del encuentro, un dato muy importante: la idea caló en la sociedad. Así se demostró en el transcurso del coloquio mantenido entre conferenciante y público asistente. Un apoyo mayoritario de quienes tomaron la palabra dice mucho y bien sobre algo que gusta en general y que también suscita ciertas dudas ante su magnitud. Las unanimidades a la búlgara tienen que quedarse fuera y una cierta dosis de escepticismo tiene lógica cabida ante las cifras y datos que se barajan en el conjunto, cada uno por su lado pero al final ambos ensamblados, Centro Oscar Niemeyer e Isla de la Innovación. Con hechos se derrumban los muros de quienes dudan y con una decidida vocación de compromiso político y social se hace realidad lo que hoy puede ser algo difícil, complejo, incluso lejano, pero posible se enraíza como así parece que está sucediendo.
Los más de ciento veinte mil habitantes que suman los cuatro municipios que conforman la comarca de Avilés bien se merecen, disfrutar y abrir al resto del mundo con un centro de las características como las que ofrece el Óscar Niemeyer.





