Andrezej «es un niño muy inquieto. Anda muy bien y siempre se subía a todos sitios por lo que su madre los regaña todo el tiempo», explicó Francisco Javier García, uno de los vecinos del portal donde el pequeño vive con sus padres y sus dos hermanos. «En el patio del colegio de El Pilar había un partido muy importante de hockey. Se oían muchos gritos y el niño que vive enfrente se pudo asomar para quererlo verlo», apuntaban ayer, a modo de hipótesis, sus vecinos.
Mientras el pequeño Andrezej permanezca hospitalizado, sus hermanos Daniel y Daría permanecerán con un matrimonio vecino. «Así los padres podrán estar todo el tiempo en el hospital», explicaban ayer. Desde el primer momento, la práctica totalidad de los vecinos se mostraron dispuestos a quedarse con ambos pequeños. «Son unos niños muy educados, como sus padres. Todos los queremos mucho», explican.
Un collarín grande
Una de las imágenes que aún ayer permanecía en la retina de muchos de los vecinos del portal número 34 de la calle Vicente Regueral, en el centro de La Pola, era la del pequeño con un collarín que «practicamente era mayor que el propio niño». Así lo comentaba ayer una de las vecinas que siguió desde su ventana los cerca de 20 minutos que las primeras asistencias sanitarias tardaron en estabilizar al pequeño antes de que fuera trasladado a Oviedo.





