
Rijkaard, tras dejar en casa a Messi, Xavi y Eto'o, propiciaba el debut azulgrana de Pinto. Su estreno como portero del Barça rayó el suspenso. Inició su periplo por el partido ante los gallegos con un mal rechace a disparo de Lafita y después protagonizó una mala salida que a punto estuvo de costarle un disgusto. Su siguiente acción de cierta entidad contó con el beneplácito de Delgado Ferreiro, incapaz de ver una clara falta de Pablo Amo en el área pequeña, propiciando un remate de Xisco al larguero.
Ante el tedio general del partido, el colegiado vasco se llevó la palma de la desfachatez con decisiones inexplicables al impedir que los médicos azulgrana atendiesen a Touré Yayá o permitiendo que el juego continuase con Giovani tumbado en el suelo tras recibir un fuerte golpe de Aouate al filo del descanso.
La primera parte había transcurrido con parsimonia. El Barça conservaba la posesión pero sin profundidad. Tan sólo la movilidad de Bojan le sacaba del letargo. Un disparo lejano del catalán que pilló adelantado a Aouate y una asistencia de Henry que no supo resolver con celeridad resumieron todo el bagaje ofensivo azulgrana de ese acto. El Deportivo mantenía una actitud expectante.
De esa guisa transcurría un partido soporífero. Una buena maniobra de Lafita permitida por Puyol le servía a Juan Rodríguez para batir a Pinto con mucha comodidad ante la dejadez de Márquez.
Y otro error de marcaje de Márquez propició el segundo tanto local, obra de Pablo Amo en un cómodo remate de cabeza. El Deportivo cerraba su undécima victoria de la segunda vuelta. 2 0





