
-Estamos a un paso del comienzo de la temporada de baño...
-Ya está todo preparado: la selección del grupo de salvamento, los medios técnicos y materiales, las instalaciones... El día 1 de mayo un retén del servicio comenzará a vigilar las tres playas urbanas durante los fines de semana. El 1 de junio la vigilancia será de carácter diario y, a mediados de mes, se incrementará la plantilla y cubriremos ya las playas de la zona Este: las de Mayanes, Cervigón, Estaño y Peñarrubia.
-¿Se han presentado muchos candidatos este año?
-Hicieron las pruebas de salvamento acuático 77 jóvenes; de salvamento lanchero, 17; y de auxiliares de playa, 19.
-No todos tendrán plaza...
-Las siete playas se cubren con 30 plazas para acuático, 12 de patrón de barco y 6 de auxiliar de playa. Los aspirantes tienen que pasar un proceso selectivo bastante completo, que consta de una prueba similar a un rescate. Deben correr 200 metros, nadar unos 90, bucear, recoger el maniquí y reanimarlo. Todos los que se presentan suelen estar en bastante buena forma.
-Y son casi todos hombres.
-Este año tenemos seis chicas para el salvamento acuático. La experiencia muestra que desempeñan su trabajo a la perfección, pero todos los años se presentan menos aspirantes femeninas.
-El año pasado, Gijón se libró de las medusas que asediaron el Cantábrico, ¿pasará lo mismo esta primavera?
-El equipo de salvamento lleva muchos años trabajando y se ha enfrentado a todo tipo de experiencias. El año pasado nos libramos, pero en 2000 tuvimos que acotar zonas de baño, aunque fue un problema puntual. Es completamente imprevisible porque depende de las corrientes marinas.
-Venga lo que venga, lo afrontarán desde el edificio que estrenaron el año pasado. ¿Están contentos?
-Sí, mejora mucho nuestras condiciones para trabajar y las del servicio al usuario. Tenemos más amplitud en las nuevas instalaciones y podemos contar con servicios que antes no estaban allí. Ahora, por ejemplo, el módulo de primeros auxilios tiene mucha más capacidad.
-¿Y qué novedades tienen esta temporada?
-Hemos incrementado la plantilla. La nueva escalera de la playa de San Lorenzo, que se encuentra tras la iglesia de San Pedro, es imposible de vigilar desde otro puesto. En previsión de su aceptación, ya nos hemos preparado y hemos contratado a tres salvamentos más.
-Durante el verano pasan por las playas gijonesas más de 1.700.000 bañistas. No es fácil colgar durante tres años seguidos, como han hecho, el ramo de laurel.
-Es el primer objetivo de la temporada. Y no es fácil, porque los accidentes pueden surgir por muchas causas y en cualquier momento. Nosotros trabajamos mucho en labores de prevención, entre las que se encuentra la vigilancia constante de las zonas de baño. Aparte del estado de la mar, hay que tener en cuenta el estado particular de cada bañista. Muchas tonterías dentro del agua pueden tener consecuencias graves.
-Vamos, que su trabajo difiere mucho de lo que la gente cree.
-Las intervenciones más comunes son las de pequeñas curas de heridas o picaduras de pez escorpión que, aunque sean dolorosas, no suelen tener mayores consecuencias. Esto es muy diferente a la visión típica, deformada por las series de televisión, de nuestro trabajo. El rescate es la última fase, que tratamos de evitar.
-Es un trabajo de gran responsabilidad. ¿Se lo lleva a casa?
-Cuando ocurre algo grave, influye en el ánimo de todos los integrantes del equipo, porque se trata de una vida y tu trabajo es salvaguardarla, pero eso te hace intentar mejorar profesionalmente para evitarlo.
Fiestas en la arena
-¿Teme que con la celebración de la Semana Negra en Poniente se multipliquen los accidentes en esa playa?
-Hasta ahora se celebró muy cerca de San Lorenzo y nunca hemos notado nada. En lo relativo a la limpieza, tampoco creo que haya problemas, porque al día siguiente de la hoguera o los fuegos no se nota lo que ha ocurrido allí.
-¿Los bañistas son prudentes?
-Normalmente, sí. Un claro ejemplo es la playa de San Lorenzo. La gente se baña todos los días del año allí y no suele haber problemas. Y aunque su perfil es distinto al de los bañistas del verano, por lo general, cumplen nuestras indicaciones.
-¿Por qué San Lorenzo es la playa preferida de gijoneses y turistas?
-Porque sus condiciones de baño son diferentes. Poniente y el Arbeyal están protegidas, pero San Lorenzo está abierta al mar y es muy influenciable por las mareas. Cada día es una playa diferente y, gracias a sus olas, se pueden practicar todo tipo de deportes.
-¿Qué recomendaciones da a los que comienzan a pisar la playa?
-Precaución a la hora de tomar un baño pero también a la hora de tomar el sol. Para bañarse hay que estar en las mejores condiciones físicas y no en un día en que se está cansado.





