Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Oviedo

Oviedo
El último padre latino
La iglesia de San Isidoro celebra la llegada desde Roma de las reliquias de su patrono con una misa mozárabe
27.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El último padre latino
PROCESIÓN. Las costaleras de la cofradía del Santo Entierro llevan las reliquias. / J. DÍAZ
La capilla de las Ánimas de la iglesia de San Isidoro ya puede decir que está completa. Y quizá lista para recibir el nombre de las reliquias de su patrón. Primero fue la restauración de la estancia y después la del retablo. Ayer, por fin, llegaron a la capilla los restos del último padre latino de la Iglesia, San Isidoro, tras una corta procesión. Última etapa de un viaje desde Roma que ha durado cerca de seis años de gestiones.

Con la llegada de las reliquias, dos 'huesecitos' del que fue obispo de Sevilla a finales del siglo VI, se celebró una misa de rito mozárabe, «aunque deberíamos decir hispano-visigoda porque aun no se había consumado la invasión musulmana», puntualizó el obispo emérito Gabino Díaz Merchán, quien ofició el rito.

Cerca de un centenar de personas se congregaron en torno a las cuatro costaleras de la Cofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores, encargadas de llevar los restos desde la capilla de La Magdalena -ubicada en el número 10 de esta calle-, hasta la iglesia. Aunque el paso lo marcaron los niños que presidían el cortejo. Una docena que hacen su primera comunión este año guiaron la comitiva a velocidad de vértigo en un barullo, efecto de los nervios, que trajo de cabeza a sus tutoras.

Ya en el templo, la misa estuvo acompañada de algún que otro petardo y sonido de trompetas de los invitados de una boda cercana, a los que tuvieron que pedir silencio desde la organización.

Ha sido la primera ceremonia mozárabe que se celebra en Oviedo. Una concesión especial a su patrono en homenaje a una época, oficiada por el que fuera capellán mozárabe de Toledo y, por tanto, gran conocedor de todo el proceso. «El rito mozárabe se diferencia en el orden de las partes de la misa», comentó el abogado Jose Luis Felgueroso Blanco. Pero también en la participación de los fieles y es que, en aquella época, e incluso después de la extensión del rito romano en las iglesias, las mujeres no estaban invitadas a participar.

«Sólo se escuchan voces masculinas porque en los ritos hispano mozárabes, que eran siempre cantados, sólo podían participar los hombres», añadió Felgueroso en un momento de la misa. Este ceremonial sólo está permitido en Toledo y no se celebra en ninguna otra parte de España.

Las reliquias (los dos huesecitos) ya pueden ser visitadas por todos los ovetenses. «En la capilla habrá un expositor con un templete, cuyo origen data del siglo XVIII, y las reliquias estarán metidas en una urna, regalo del segundo marqués de San Feliz, Antonio Sarri Fernández-Valdés», comentó Felgueroso.

Labor pacificadora

San Isidoro es considerado como uno de los padres de la iglesia de Occidente, uno de los más insignes pastores, porque sus enseñanzas «iluminaron a una España visigoda dividida», explicó Merchán. En su homilía, resaltó «el trabajo pacificador de San Isidoro en un momento de desintegración» que comparó con el actual. Sí en el tercer Concilio de Toledo, del 589, San Isidoro consiguió mantener unidos a los reinos visigodos bajo la «luz del catolicismo», sus consignas son «muy oportunas» en los tiempos que corren.

Dicho esto, animó a mantener la verdadera fe «abierta a los avances de la ciencia» porque ambas facetas no se oponen. En segundo lugar, en un momento de cambio social constante, alentó a «promover una labor evangelizadora, porque la sociedad necesita ser educada en todo momento», afirmó.

Por último, Gabino Díaz Merchán destacó la capacidad de San Isidoro de sobreponer la fe en tiempos revueltos. «Fue el sólido cimiento de la unidad y a él debemos la pervivencia del cristianismo incluso en momentos de persecución», concluyó.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS