
El documento dicta una serie de normas para evitar que contrataciones externas se consoliden como personal municipal y fue aprobado por la Junta de Gobierno, pero en su exposición ataca a quienes han propiciado estas situaciones. Y lo hace sin que quede duda de a quién se refiere. Repasa las últimas sentencias por prestamismo laboral, que han obligado al Ayuntamiento a incorporar a la plantilla a cinco trabajadoras y que el equipo de gobierno se ha negado a recurrir. En todas, afirma, hubo cuando menos negligencia de los responsables políticos y del «jefe de prensa», al que critica por testificar en contra de los intereses municipales y no controlar un área en la que sólo trabajan tres personas.
Las cinco trabajadoras han engrosado la lista de personal laboral indefinido no fijo, una categoría de la plantilla que crece año a año y en la que se engloban también los 22 profesores de la Escuela de Música.
800 funcionarios
La plantilla cuenta, en teoría, con 800 funcionarios (380 de ellos policías y bomberos) y hasta 200 laborales, sin contar otros tantos trabajadores de colaboración social. Un grupo heterogéneo, que no ha sido especialmente reivindicativo. El Ayuntamiento paga, y bastante bien. Pero, en la política de Personal, se han roto tres constantes: Benigno Suárez (UGT) ha pasado a otras tareas, la mayoría de 'izquierdas' sindical ha desaparecido y los pactos y entendimientos en la sombra con los que se arreglaban muchos entuertos forman parte del pasado. Son tiempos de incertidumbre a un mes de la festividad de Santa Rita.
En 2005, en medio de las protestas de bomberos, UGT cambió de bando y acercó posturas al equipo de gobierno y STAO. Plantó a sus aliados, CC OO y CSI. El alcalde elogió, entonces, a la «nueva mayoría sindical», que no dijo nada cuando en Santa Rita anunció que congelaba la oferta pública de empleo.
Pero el año pasado hubo elecciones sindicales. La candidatura de STAO se vio reforzada con nombres propios próximos a las filas del PP -el jefe de Prensa, la edil de Servicios Sociales, que luego salió de la lista, o la responsable de Deportes- y rompió la tendencia. Obtuvo cinco delegados para la Mesa General de Negociación, tantos como UGT debido a la sobrerepresentación del personal laboral frente a los funcionarios. Sus votos, sumados a los de SAS-USO, desplazaron a las centrales sindicales.
UGT reconoce que su giro fue «un error», y la Mesa de Negociación lleva dos meses de reuniones sin un solo acuerdo. «Parece una tomadura de pelo», dice José Antonio Longoria, representante de la central en el órgano.
Y es que las relaciones laborales en una Administración grande (vale el Principado) son impersonales y en un Ayuntamiento pequeño, casi familiares. Oviedo, a medio camino, sufre los inconvenientes de ambos modelos. Tiene la pluralidad sindical (y política) y el riesgo de movilizaciones de las primeras y se pierde en las confianzas y conciliábulo de los segundos.
¿Un ejemplo? En la Mesa General de Negociación se sientan cuatro sindicatos: STAO, UGT, CC OO y SAS. Las centrales, a veces, juegan en campo político; STAO se ha acercado mucho al equipo de gobierno y SAS tiene su fuerza y sus intereses en la Policía Local. Las diferencias hacen difícil una unidad de acción sindical. Y es difícil encontrar un grupo de trabajadores de la misma categoría que puedan unirse en demanda de algo importante.
Si hay desunión, gana el patrón. El equipo de gobierno mantiene su línea: reducción de plantilla, incorporación de laborales y generosas nóminas, en especial en los niveles más altos. Hasta ahora se había apoyado en entendimientos 'sotovoce' con la tradicional mayoría de izquierdas, que se hacían públicos en Santa Rita. Ahora, con los resultados de las elecciones usa a STAO y su flamante mayoría contra las aspiraciones de las centrales sindicales. Santa Rita está cerca y sobre la Mesa General de Negociación sólo hay aceptada una propuesta de STAO para consolidar el complemento específico al mismo nivel que el de destino.





