
-Estamos en ello, pero no es una prioridad. No habrá dificultad para el consenso porque no tenemos problemas de identidad.
-¿Incluirán cláusulas de inversión estatal, como han hecho Cataluña o Andalucía?
-No estoy por la labor. Y déjeme decirle que nunca he sido partidario de las mayorías absolutas, pero estoy seguro de que si Zapatero la tuviera, a Asturias y Cantabria nos iría mejor.
-¿Por qué?
-Para evitar el chantaje nacionalista al Gobierno. Sólo dan sus votos a cambio de pasta.
-Hablábamos del Estatuto. ¿Harán referencia al agua? Porque les toca una parte del Ebro.
-El agua es de todos y los estatutos no deberían recoger competencias sobre su gestión. Es cosa del Estado.
-Confiese. Si fuera del PP...
-Cosa muy difícil...
-Póngase en esa hipótesis. ¿Sería 'aguirrista' o afín a Rajoy?
-Veo a Rajoy más cerca de las posiciones de consenso. Tengo de él una imagen de persona dialogante, de centro, aunque en la última etapa se radicalizase.
-¿Y Aguirre?
-La veo más radical.
-En su momento, usted fue consejero de Obras Públicas en Cantabria. Entonces tuvo algún encontronazo con Cascos.
-Así es. Mi relación con él fue mala.
-Se lo digo porque ahora se especula con que pueda volver a la política, a la estela de Aguirre.
-Me hizo varios desplantes, alguno hasta lo tengo grabado en vídeo. Vino a inaugurar un tramo de autovía y ni siquiera me invitó. Y cuando me presenté allí, me negó el saludo. Tuve que andar detrás de él, como el cobrador del frac.
-¿Le ve volviendo a la primera línea de la política?
-Esos tiempos ya pasaron.





