El primero de ellos tuvo lugar en el Pozo de las Mujeres Muertas. Y, aunque no hubo que lamentar daños personales, durante el tiempo que duró el fuego se quemaron entre seis y siete hectáreas de matorral. Éste fue el más complicado de extinguir, ya que las labores de los bomberos se complicaron al tener que controlar dos frentes. Sin embargo, a las ocho y media de la tarde, ningún punto del concejo suroocidental sufría ya ningún riesgo.
Esa misma tarde, se desató un incendio de características muy similares al anterior en la localidad de Arangas, en Cabrales. De nuevo, el fuego se llevó por delante seis hectáreas de matorral. Pero tampoco hubo que lamentar daños mayores.
Con helicóptero
En ambos casos, tuvo que intervenir el helicóptero del 112, que ayudó en todo momento a controlar ambas situaciones hasta lograr unas condiciones de seguridad deseables.
Por otra parte, los servicios de Emergencia del Principado también tuvieron que intervenir en un pequeño incendio que se declaró en una vivienda de la población de Ujo. El fuego comenzó en el salón de la casa, de dos plantas, y no pudo extenderse, aunque durante el incidente el dueño resultó herido leve por un corte en un pie.





