
El grupo -integrado por siete himalayistas de primera línea procedentes de Colombia, Ecuador, Cataluña, Euskadi y Asturias- vivió ayer sus últimas horas de reposo en el campo base, situado a 4.700 metros, antes de lanzar su primer ataque a la cumbre del 'Dhaula'. Los alpinistas, que en los últimos días ya han dejado equipada la ruta e instalados los campos uno y dos, tenían previsto iniciar a primera hora de esta mañana la subida hasta el campo uno, con la idea de pernoctar allí, a 6.100 metros de altitud. Mañana tratarían de alcanzar el campo dos, a 6.700 metros, y desde él enfrentarse el miércoles al espolón que conduce al campo tres, a 7.200 metros, para continuar posteriormente hasta la cumbre. La hoja de ruta, no obstante, depende de la meteorología que envuelva a la montaña, donde estos últimos días ha soplado viento fuerte. La última jornada será dura, ya que, tras el enorme esfuerzo de los días anteriores, los alpinistas tendrán que fijar cien metros de cuerda en el corredor final.
Diversas expediciones de diferentes nacionalidades esperan esta semana en el campo base para lanzar un asalto a la cumbre, por lo que podrían coincidir varias de ellas en la ruta y unir esfuerzos camino de la cima.
El checo Martin Minarek ha sido el primero en alcanzarla esta temporada. Lo hizo en solitario el pasado miércoles, a primera hora de la noche, aunque llegó a la montaña tres semanas antes que el grupo del que forman parte Nacho Orviz, la guipuzcoana Edurne Pasabán, el ecuatoriano Iván Vallejo y el colombiano Fernando González-Rubio, entre otros.
Todos ellos se enfrentan a los 'ochomiles' (las catorce montañas más altas del planeta, con altitudes que rebasan los 8.000 metros) sin la ayuda de máscaras de oxígeno ni porteadores de altura.
En el caso del bombero asturiano, si pisa la cumbre sería el cuarto 'ochomil' de su carrera deportiva, tras haber ascendido el Gasherbrum II en 1997, el Makalu en 2004 y el Nanga Parbat en 2005. En el Dhaulagiri ya protagonizó un intento hace un par de años, pero en aquella ocasión el mal tiempo le obligó a dar la vuelta a menos de cuatrocientos metros de lograr su objetivo.





