
Le tocó la gesta y el asturiano y su monoplaza correspondieron. A golpe de adelantamientos, intimidación a sus rivales y de algo de buena fortuna, el piloto de Racing se aupó hasta una meritoria, a la vez que sorprendente, sexta posición final, lo que le deparó su primer punto en el recién inaugurado Mundial 2008.
Con el precedente del día anterior, en el que el Dallara se había quedado calado en la salida por un problema en el embrague, había ciertas dudas sobre si el Racing Engineering del colungués respondería de forma plena. Mecánicos e ingenieros se pasaron la noche trabajando en esta problema. Pero no sólo en éste. También en el 'set-up' del monoplaza, nada competitivo en la carrera larga, como quedó evidente.
Fallo de estrategia
En este clima, al que se unió también la polémica parada en boxes, que hizo a Villa aguardar en el 'pit-lane' a que su compañero Giorgio Pantano acabase su repostaje en un claro fallo de estrategia, el piloto asturiano arrancó ayer de forma contundente, aprovechándose primero de la calada del Durango de Alberto Valerio, que le precedía en la parrilla, y del trompo de Chandhock (ISport) para colocarse, al paso por la primera vuelta, en la decimoprimera posición.
A diferencia de la jornada del sábado, el bólido de Villa respondía y el piloto, con grandeza y ambición, apretó el acelerador y se fue merendando rivales: décimo en la segunda vuelta, noveno en la cuarta. En las gradas nadie daba crédito a lo que estaba viendo. Desde la decimocuarta plaza en la parrilla, el colungués se había sacado de encima, de una tacada, a cinco rivales, situándose por detrás de Zuber, sin terminar de ponerse verdaderamente a la estela del Piquet Sport, pero marcando la quinta mejor vuelta (1:30.414). El abandono de Petrov le permitió, unos giros después, subir un puesto más. Pero todo dio un vuelco en la vuelta 19. El adelantamiento de Zuber a su compañero Maldonado acabó con éste en la escapatoria. Aunque el venezolano regresó a la pista, tenía ya a Villa en su espejo. Y, en el mismo, giro, el italiano Ricci 'trompeó' y se quedó parado en la mitad de la pista, lo que obligó a la salida del safety-car. Con los coches reagrupados, las cinco últimas vueltas se convirtieron en una auténtica carrera al esprint. Una locura.
Maldonado, molesto por el anterior adelantamiento de su compañero de equipo, se lanzó a por él, le tocó y lo dejó fuera. Después, sería el asturiano la víctima de su conducción -le dejó la dirección doblada, lo que le obligó en las últimas tres vueltas a llevar el volante torcido incluso en las rectas-.
Valsecchi, agazapado tras Villa, se aprovechó de la acción de Maldonado y le quitó al colungués la sexta posición, que finalmente terminaría siendo la quinta por la penalización sufrida por el, por entonces, líder de la carrera, el francés Grosjean.
«Pude ser quinto»
Javier Villa cerró, pues, el fin de semana con una sexta plaza final, con el premio que conlleva (1 punto), que colmó el objetivo del piloto tras lo vivido el día anterior.
«Tuvimos ritmo para estar adelante, incluso más de lo que al final estuvimos. Pude acabar quinto, pero la sexta plaza final, saliendo tan atrás, pienso que no está nada mal», decía el colungués, siempre arropado por sus padres y por su preparador físico Fernando Azurmendi, ya en junto al camión de su equipo en el paddock de las GP2 Series antes de emprender el viaje de regreso a Asturias. La próxima cita, en quince días, en Turquía.





