En su opinión, lo que tensiona «los precios al alza son el desequilibrio entre la demanda y la oferta de materias primas ocasionado por las malas cosechas, provocadas por la sequía en los principales países productores; el fuerte aumento de la demanda alimentaria de países 'emergentes' como China e India, la especulación financiera en los mercados de cereales y el mantenimiento de tierras sin cultivar impuesto por la Política Agraria Comunitaria». De hecho, dice que son los «primeros interesados en que bajen los precios de las materias primas, que suponen más del 60% de los costes de producción».
La ONU ha tildado de «crimen contra la humanidad dedicar la producción de cereales a los biocarburantes», mientras que el Banco Mundial alerta de que, si persisten los elevados precios, habrá 100 millones más de pobres en el mundo. El sector tilda de «demagógicos» los argumentos, ya que «menos del 2% de la producción europea de cereales se usó en 2007 para biocarburantes».





