Da la impresión de que se piensa solo en la línea de Renfe (lo propio ahora sería decir de Adif). ¿Qué se haría con la línea de Feve Gijón-Ferrol, que también llega a Veriña, pero con distinto trazado? La misma pregunta sirve en relación con la línea de Feve Gijón-Laviana, que después de La Braña deja de discurrir paralela a la anterior y sigue hacia Sotiello. A ellas se suma la línea de Veriña a El Musel, de hecho, un muro que separa Jove -parroquia en fase de espectacular crecimiento- y La Calzada.
Aceptar la exclusión de estos tres casos del objetivo final de prolongar el soterramiento representaría la consolidación de una situación injusta, aunque evitarla probablemente resultaría muy caro. No parece, sin embargo, que todo ello deba constituir motivo de preocupación por el momento, dado el largo plazo disponible hasta la decisión última. Los verdaderos problemas surgidos en el horizonte inmediato son otros. Los producidos por la itinerancia de la Semana Negra se convierten en una anécdota comparados con los efectos de la piadosamente llamada desaceleración económica, que ya está encima y tendrá víctimas con nombres y apellidos, aunque no en las filas del activismo diletante de riñón bien cubierto y horizontes exquisitos.





