Es buen momento, igualmente, para hacer balance de la situación en que se encuentra Asturias y para constatar que ésta no es precisamente esperanzadora tal y como se desprende de la tendencia al alza que se viene registrando a partir de 2005, año en el que los accidentes mortales se dispararon hasta alcanzar la cifra de 38 trabajadores fallecidos (en el puesto de trabajo e 'in itínere'), provocando una considerable y más que justificada alarma social. Una tendencia que se modifica en 2007, año en el que los accidentes mortales descendieron un 17%, si bien este dato quedó finalmente ensombrecido por el aumento del índice general de siniestralidad, que experimentó un crecimiento cercano al 9%.
El inicio de 2008 no puede ser más desalentador, pues, si bien se registra el primer descenso en el número de accidentes laborales tras veinte meses de continuas subidas, esas mismas estadísticas, a finales de febrero, señalan que se ha producido un aumento global de los accidentes en torno al 7% y, lo que es peor, un crecimiento del 125% en el número de accidentes mortales en ese mismo período. Este es el escenario en el que nos encontramos y esta es la realidad a la que, como sindicato comprometido con la defensa del derecho de los trabajadores a un trabajo digno, saludable y seguro, debemos hacer frente.
¿Qué ocurre para que la siniestralidad siga afectando con esta intensidad al mercado laboral asturiano? Si actualmente disponemos de un buen instrumento legal para combatir la siniestralidad laboral de forma eficaz, ¿por qué parece poco menos que imposible revertir la situación? Probablemente, la palabra clave para encontrar la respuesta sea compromiso. Compromiso de los trabajadores para exigir todas las medidas de seguridad necesarias en el puesto de trabajo, pero, muy especialmente, compromiso de los empresarios con el cumplimiento estricto de la ley. El mismo nivel de compromiso que exigimos a la Administración para que, a través de la Inspección de Trabajo, vele por el cumplimiento estricto de la norma y a la Fiscalía, a la que pedimos que sancione ejemplarmente todos y cada uno de los casos en que se ésta se vea vulnerada.
El Acuerdo para la Competitividad, el Empleo y el Bienestar de Asturias 2008-2011, firmado por UGT y el resto de agentes sociales y económicos con el Gobierno del Principado, recoge importantes medidas en materia de salud laboral: se prevé duplicar el número de los delegados territoriales de prevención, se articula la mejora en la formación para todos los colectivos y se contempla la financiación a los empresarios para que renueven la maquinaria obsoleta. Desarrollar estas medidas en toda su intensidad es una obligación compartida que también exige el compromiso de todas las partes. En las múltiples movilizaciones que hemos llevado a cabo en Asturias contra la siniestralidad, se exhibe reiteradamente una pancarta con el lema 'Trabajamos para vivir, no para morir', una frase que bien merece una mínima reflexión final por cuanto en la simplicidad de su enunciado se condensa toda la profundidad de nuestra reivindicación.
Desde UGT de Asturias, en este Día Internacional de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, reiteramos ante los trabajadores asturianos nuestro compromiso de denunciar y combatir aquellas prácticas que atenten contra la seguridad y la salud de los trabajadores y la intención de mantener nuestra lucha hasta alcanzar el objetivo de reducir hasta el índice cero los actuales índices de siniestralidad, inasumibles para una sociedad avanzada como la nuestra.





