
Un total de 1.031 miembros es la cifra resultante de un estadillo elaborado por ETA con la distribución de su militancia en todos y cada uno de los diferentes aparatos y estructuras, incluidos los presos. La 'revista de tropas' apareció en un disquete descubierto el 19 de diciembre de 2002 en la vivienda de Tarbes (suroeste de Francia) que servía de cuartel general al aparato militar. También había un censo de esta estructura que cifraba en 210 sus activistas. El recuento global, muy preciso y detallado, se completa con algo más de 500 prisioneros contabilizados entonces así como los efectivos de los aparatos logístico y político.
La síntesis, último recuento interno descubierto, fue un documento de trabajo de la reunión celebrada por el comité ejecutivo en noviembre de aquel año cuya acta figura en un archivo con el código 'H211' contenido en el mismo soporte informático. Para entonces Ibon Fernández Iradi, 'Susper', ya había cubierto en la jefatura militar el vacío creado por la caída en setiembre del tándem 'Otsagi', formado por Jon Olarra y Ainhoa Mujika.
Sus notas en un cuaderno hallado en Tarbes evidencian que participó con ese rango en una reunión celebrada el 25 de de octubre por la la célula de coordinación del aparato militar. Denominada 'Tropa' en clave interna, esta estructura relaciona a los responsables de los diferentes sub-aparatos: 'Otsagi' (comandos armados), 'Arrantzaleak' (captación), 'Pianistak' (información), 'Trebaketa' (formación) y 'Bamukasi' (logística).
En esa cumbre, la cúpula decidió reforzar la seguridad del aparato militar mediante su desdoblamiento en dos entidades separadas con un responsable cada una y un puesto de coordinación entre ambos jefes y la dirección.
La otra división de la estructura bicéfala se ocupa de la caja de reclutas y de la información. Gorka Palacios Alday, 'Andoni' o 'Nagi', y Fernández Iradi se hicieron cargo de ambas áreas.
Golpes policiales
La reorganización fue la reacción orgánica a la serie de golpes policiales encajados los meses anteriores. 'Susper' había tenido que compatibilizar el relevo de 'Otsagi' y pronto se vio desbordado por la acumulación de tareas. En su 'cantada' (autocrítica dirigida a la dirección tras el arresto), exponía el «enorme» volumen de trabajo realizado a un «ritmo infernal» para acudir a las citas de reclutamiento y reorganizar el aparato militar.
En la guarida de 'Susper' en Mont de Marsan aparecieron llaves que no pertenecían a la vivienda ubicada en el número 54 de la calle Sarraute, de la ciudad landesa, en la que fue detenido el ex dirigente de ETA. Guardadas en el interior de cuatro sobres, correspondían a inmuebles o automóviles propiedad de responsables del PP y del PSE-EE. Entre ellas, tres llaves con el nombre de Rodolfo Ares, 'número dos' de los socialistas vascos, correspondientes a su piso, su garaje y una puerta intermedia entre ambos.





