JOSÉ RAMÓN HERRERO MEREDIZ
Ex senador
«Generaba
desconfianza»
José Ramón Herrero Merediz militaba durante aquellos años convulsos en el Partido Comunista. Una organización que, afirma, contemplaba con cierta «desconfianza» los sucesos que se estaban produciendo en las calles de París, por considerar que se trataban de una aventura y el Partido Comunista francés, asegura el ex senador, «no era partidario de las aventuras».
Aquellas revueltas no representaron para José Ramón Herrero Merediz la esperanza que muchos consideraban de que pudiera ser el preludio de reformas. El ex senador y ex presidente del Consejo Social, en cambio, no guarda un «recuerdo épico» de lo que ocurrió durante aquellos días. A pesar de todo, no niega la influencia que tuvieron aquellos acontecimientos durante las décadas que siguieron.
Una influencia que, reconoce, apenas se dejó notar en los movimientos estudiantiles que se habían formado en Asturias y en España, un tanto al margen del régimen franquista. «No tuvo excesiva repercusión», asevera Herrero Merediz, que no oculta su «desencanto» con lo que ocurrió en Francia y que se trasladó a otras partes de Europa.
En su opinión, la importancia que el tiempo ha otorgado a los sucesos del mayo francés es superior a la que le corresponde en realidad por todo lo que sucedió y la repercusión que tuvo en buena parte de las sociedades occidentales. «Ahora -afirma, tiene más relevancia lo que está ocurriendo en la sociedad italiana con el Gobierno de Silvio Berlusconi.
ANTONIO MASIP
Eurodiputado PSOE
«Mensajes aún vigentes»
Una concepción más idílica de aquellos días conserva el ahora eurodiputado socialista Antonio Masip. Recuerda que vivió aquellos momentos con «gran intensidad».
Antonio Masip, durante aquellas fechas, formaba parte del movimiento estudiantil como secretario de la Facultad de Deusto, donde cursaba estudios. «Lo seguía todos los días sin perder detalle», rememora con cierta nostalgia el ex alcalde de Oviedo, que se conectaba todos los días a la radio France-1 para conocer la realidad de lo que estaba ocurriendo en las calles parisinas.
Paradojas de la vida, asegura, son muchos los días en los que coincide en los pasillos de la Cámara Europea con el el europarlamentario verde Daniel Cohn-Bendit -llamado 'Dani el Rojo'- uno de los personajes que lideraron a los estudiantes durante mayo del 68.
«Fue un movimiento peculiar», resume Masip, al ser preguntado sobre cómo analiza la actuación de aquellos estudiantes que tomaron las calles parisinas. Sin embargo, reconoce que «removieron el ansia que, en aquel momento, había tanto en la sociedad francesa, europea y mundial». Considera que la sublevación social que se produjo en mayo en Francia no puede «descontextualizarse» de la coyuntura política contemporánea. No hay que olvidar que el escenario mundial estaba marcado por el asesinato del Premio Nobel Martin Luther King o la invasión de Vietnam por parte de Estados Unidos, sin olvidar el deterioro progresivo que había sufrido el comunismo radical procedente de la Unión Soviética.
«Nada fue igual desde entonces», apostilla Antonio Masip, que destaca los movimientos que se provocaron en las universidades entonces y que hoy siguen vigentes entre los jóvenes franceses, «tal y como quedo de relieve en los primeros meses de la legislatura de Nicolas Sarkozy».
«Algunos como el presidente francés piensan que aquel sentimiento que representaban los jóvenes que protestaron en las universidades está hoy denostado. Se equivoca», afirma el eurodiputado, que defiende la actualidad de un mensaje que entonces se concebía como una «válvula de escape hacia el camino de la libertad» que pretendían muchos ciudadanos, «ya no sólo en Francia si no en muchos rincones de España y Europa.
Ante esta circunstancia, Masip defiende aquellos actos por todo lo que representaron para una generación de personas que vieron en el mayo francés, «el espejo donde todos querían mirarse».
GUSTAVO BUENO
Filosofo
«No sabían lo que hacían»
Gustavo Bueno percibió los hechos desde otro prisma diferente. Durante aquellos días en los que París vivía una revolución en sus calles, el filosofo ya impartía clases en una de las facultades más activas en lo que a ideas políticas se refiere. Al echar la vista atrás, Bueno reconoce que existía «un contacto importante» entre los grupos de estudiantes en Asturias y lo que ocurría en Francia. Buena parte de la culpa lo tenían varios jóvenes que viajaban al país vecino para conocer de primera mano qué estaba pasando.
En torno al alcance de aquellos actos se generaban arduos debates en el foro universitario, asegura el filósofo. «Había muchas discusiones sobre la interpretación de lo que sucedía», explica. Recuerda que había varias corrientes de opinión. Unos, afirma, sostenían que ese movimiento era «un punto de lanza de proceso revolucionario que iba a transformar Francia y Europa, siempre que lograran incorporar al movimiento obrero».
Otras opiniones, resume el filósofo asturiano, mantenían que los movimientos estudiantiles «no podían llegar a ningún lado, porque los trabajadores no se habían implicado». Aquellos manifestantes, afirma Gustavo Bueno, eran hijos de padres que habían estado en la Guerra y que, en aquellos años «tenían una buena posición». No obstante, Bueno analiza aquellas revueltas y sublevaciones sociales como producto de una mezcla ideológica donde estaba representado el «desde el anarquismo al socialismo pasando por los planteamientos de Freud». Ideas complejas para el filósofo, que atribuye buena parte de la culpa a los medios de comunicación de la dimensión que adquirieron aquellos sucesos. Hoy, cuatro décadas después, sigue pensando lo mismo. «Era un follón revolucionario dónde la mayoría no sabía lo que hacía», argumenta.
Además de la ambigüedad que demostraban muchos colectivos hacia la revuelta o la indeterminación de los sindicatos, el movimiento parisino tenía un déficit importante, a juicio de Gustavo Bueno: «Carecía de un líder visible».
Asturias, como el resto del país, vivió un tanto alejada de los hechos, aunque bien es cierto, tal y como reconoce el entonces profesor, se generaron movimientos dentro del ámbito estudiantil, pero apenas se percibió en los movimientos de oposición política al régimen. Una circunstancia que pudo estar provocada por las dudas que suscitaba en el partido comunista, perseguido en aquellos años por el régimen.
GABINO DÍAZ MERCHÁN
Ex arzobispo de Oviedo
«París quedaba muy lejos»
Una perspectiva distinta de los hechos aporta Gabino Díaz Merchán. Por aquel entonces, sus obligaciones religiosas le condujeron a la localidad almeriense de Guadix. «Bastante tenía yo con los problemas que vivíamos en el día a día», afirma el que posteriormente fue nombrado arzobispo de Oviedo. «París quedaba muy lejos», asegura el religioso, para una sociedad «pobre» en la que sus habitantes consideraban la emigración como la «mejor solución».
Las referencias que tiene sobre el mayo francés eran muy remotas y siempre a través de la lectura de periódicos o libros. «Con el tiempo, parece claro que ha sido un movimiento importante en la configuración de la sociedad actual». Sin embargo, insiste, la España de hace cuarenta años tenía muchas más preocupaciones antes que las revueltas sociales: «Había penurias en muchos rincones del país. El hambre era una prioridad para el pueblo antes que hablar de otras cosas».





