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Politica
«Se mantenían posturas un tanto idílicas»
28.04.08 -

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«Se mantenían posturas un tanto idílicas»
Fernández Rozada. / E. C.
ISIDRO FERNÁNDEZ ROZADA

Isidro Fernández Rozada reconoce que en 1968 vivió dos mundos distintos. Por aquel entonces, el ahora diputado popular, trabajaba de maestro en el colegio Menor, en Oviedo, y estudiaba Filosofía en la Universidad. «Me acuerdo que durante aquellos cuantos días se comentaban las informaciones que, bien es cierto, llegaban sesgadas a las facultades», explica el dirigente popular. En su memoria conserva el recuerdo de una asamblea de estudiantes convocada para analizar lo que estaba ocurriendo en París. «Había un grupo de estudiantes que -rememora- ya mantenían posturas un tanto idílicas».

Transcurridas cuatro décadas desde entonces, Fernández Rozada sostiene que las actitudes de aquellos jóvenes que él conoció no distaban mucho de las que provocaron una rebelión en Francia que, asegura, «no involucró más que estudiantes y trabajadores cultos ante el anhelo de la libertad».

Sin embargo, las dimensiones que adquirió la sublevación en París apenas afectaron a España en la práctica, según describe el hoy diputado popular. «Aquí apenas llegaban más noticias que las oficiales y de lo poco que te podías enterar era en las asambleas de estudiantes», afirma Isidro Fernández Rozada, que acudía a la Facultad de Filosofía donde tenía como profesores a Gustavo Bueno o Emilio Alarcos.

Admite que los jóvenes que organizaban aquellas concentraciones en la Universidad «no estaban precisamente en mi línea ideológica». No obstante, asegura que él acudía a las asambleas con total libertad. «Sabían -apostilla- donde estaba yo». Sería pocos años después cuando comenzó a ser más activa su participación política en Asturias.

Fernández Rozada no compartía las llamadas a la revolución que se preconizaban en aquellas reuniones casi clandestinas. «Yo tenía -asegura- una mentalidad mucho más continuista. No me gustaban los aldabonazos de violencia». En su opinión, aquellos atisbos de sublevación se querían utilizar en el contexto que había en España. «Aprovechaban esta ocasión para desestabilizar el régimen franquista», reflexiona Fernández Rozada cuarenta años después.

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