-Como usted, ¿cree que la gente también está desencantada con la medicina convencional y por eso apuesta por los 'productos milagro' y otras supuestas panaceas?
-A la gente lo que le pasa es que está desesperada y ya no sabe a qué recurrir. La gente está cansada de tratamientos que no curan y, claro, es manipulable y se cree todo tipo de camelos. Pero los malos de la película no son sólo los llamados 'productos milagro', también la publicidad oficial engaña, ¿quién se puede creer que un yogur baja el colesterol? Pues se lo creen, y ya está, y si además les dices que tienes una fórmula natural bendecida por el Dalai Lama, pues mejor todavía.
-Ante eso parece que vivimos en un mundo inseguro y engañoso como consumidores...
-Es que es así. Por eso lo primero que hay que hacer es dar información veraz y los organismos deberían de aplicar la mano dura. Usted me puede vender un producto que hace no sé qué cosas si previamente lo demuestra. La homeopatía, por ejemplo, da resultados y está probada en humanos. Y la medicina naturista es la más antigua de las medicinas y de hecho se están retomando muchas de sus recetas a base de oligoelementos y hierbas, pero, claro, no quieren regularlas.
-¿En qué consiste exactamente la medicina naturista?
-Consiste en ayudar a la naturaleza a que el organismo desarrolle sus funciones normales. La naturaleza trata de curar por sí sola a la persona, tiene sus propios mecanismos. Lo que pasa con los productos milagro del tipo de Herbalife es que no ayudan, van en contra de la naturaleza. Es más, no sólo no adelgazan si no que pueden provocar que una persona engorde. Sus efectos secundarios son brutales.
-¿Pero sus promotores también dicen que están compuestos a base de productos naturales?
-Sí, pero no vale todo. Ni ellos mismos saben lo que lleva. Con las hierbas, además hay que tener mucho cuidado porque las dosis deben de ser muy específicas y ajustadas y sus mezclas también. Sin embargo, en laboratorios con cierto nombre sucede lo mismo. ¿Alguna vez ha intentado hacer un donut o nocilla en casa? Si mezcla leche, cacao, avellanas y azúcar seguro que no sale nocilla. Y sin embargo nadie les exige que especifiquen sus componentes, todos ellos.
-¿No existe un registro sanitario?
-Es que este tipo de productos se suelen meter como alimento o nutriente. Son productos fronterizos. Se introducen en el mercado, se publicitan, causan un daño, los retiran y después como si no hubiera pasado nada.
-¿Cree que asistiremos a nuevos casos de intoxicaciones o efectos secundarios de productos alternativos?
-Eso está claro. Y más graves porque, como digo, la gente está desesperada y quiere curar. La calidad de vida va a empeorar y no lo digo yo, lo dice la OMS. Cada vez hay más asmáticos, más alergias, más cánceres, más enfermedades degenerativas y nada las cura.
-Usted suele prescribir productos naturales a sus pacientes...
-Sí, pero yo trabajo con laboratorios acreditados. No es lo mismo trabajar con una casa que lleva decenas de años en el mercado como un Soria natural que apostar por un laboratorio desconocido y que además hace reuniones clandestinas, y en los herbolarios pasa lo mismo.





