Así nos va, de tocomocho en tocomocho y tiro porque me toca.
Claro, si la receta viene acompañada por algunos famosos que lucen abdominales tan bien dibujados como los de Supermán o una silueta tipo Campanilla, cabe caer en las tentaciones. Sin embargo, sería conveniente advertir que no está probado el milagro de la transubstanciación. Que las figuras estilizadas no se contagian por la vía de la admiración. Por lo demás, unos kilogramos de sobrepeso no aseguran la felicidad, desde luego. Unos kilogramos de menos, tampoco.





