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Danza a pie de calle
Un centenar de bailarines de escuelas asturianas invaden con su arte y sus movimientos durante una hora el paseo del Muro
28.04.08 -

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Danza a pie de calle
EXPECTACIÓN. El público y otros alumnos observan los movimientos ejecutados por sus compañeras, junto a la Escalerona. / P. UCHA
El reloj casi marcaba las doce del mediodía y en el paseo del Muro, a la altura de la Escalerona, ya se intuía que pasaba algo distinto a lo de cualquier domingo. «¿Será algún concierto o algo de música?», se preguntaban dos ancianos. En pequeños corrillos, las madres aprovechaban para dar las últimas instrucciones a los y las protagonistas de la mañana: alumnos de distintas escuelas de danza del Principado dispuestos «a sacar a la calle lo que se trabaja en las clases», detallaba Elisa Novo, presidenta de la Asociación de Profesionales de la Danza.

Para conmemorar el Día Internacional de la Danza, que se celebrará mañana con otro espectáculo en el Jovellanos como segunda parte, casi un centenar de bailarines y bailarinas, desde niños hasta adultos, aprovecharon tal efeméride para dar un color distinto al paisaje habitual de San Lorenzo. Durante una hora, el ballet clásico, la danza contemporánea, el flamenco y los sones africanos aportaron unas gotas de arte, expresado en forma de música y una infinidad de movimientos, al paseo del Muro.

Padres y familiares buscaban la mejor ubicación para ver a sus niños. Cualquier lugar valía para inmortalizar el momento y las cámaras digitales aguardaban su oportunidad. Para ello había estrategias de todo tipo, desde los que optaban por subirse a un banco hasta que los 'peleaban' por colocarse en primera línea de playa, algo que provocó alguna que otra riña. Mientras, los que paseaban por la arena echaban la vista hacia arriba para ver el espectáculo. Antes de la exhibición, se leería el comunicado del Día de la Danza, escrito por la coreógrafa Gladys Faith Douglas y que reivindicó, con un mensaje integrador, su condición de «espejo que refleja lo imposible hecho posible, para que todo el mundo pueda tocarlo, sentirlo, escucharlo y experimentarlo». Algo que ayer muchos gijoneses pudieron experimentar en un privilegiado entorno, junto a la arena y el mar de San Lorenzo.

Primero, con un entrenamiento de ballet en el que participaron niñas y niños desde los cuatro años, acompañadas por un piano que se escuchaba al fondo y los movimientos cuidados, símbolo de la delicadeza que caracteriza a este tipo de danza, mientras que los profesores daban las pertinentes instrucciones para que todo saliera bien. Después, con movimientos de flamenco, y puro desparpajo, a ritmo de 'El probe Miguel' que popularizara no hace mucho Triana Pura.

Aunque también habría lugar, dentro de la inusual aunque refrescante clase, para los calificativos moderna, vientre, contemporánea, africana y creativa, términos asociados con acierto por cada una de las participantes en el tributo a la danza, homenajeada en el mediodía gijonés. Al final, a tenor de los aplausos, rostros de satisfacción y de orgullo del público presente, la lección resultaría un éxito y para algunos, mucho más, al aprobar su primer 'examen' ante al público.

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