
LOS DATOS
Con todo, Pilar Rodríguez asumió implícitamente los retrasos acumulados y aseguró que «nos hemos comprometido a que antes del verano estarán resueltos todos los expedientes de quienes les corresponden los derechos desde 2007 y para antes de que acabe este año, todos los que tienen derecho en 2008».
Y aseguró que, a partir de ahora, «el calendario de la ley nos va a permitir ir con más reposo» porque, según dijo, en el texto normativo «al primer año se le ha dado un impulso demasiado grande, que en ningún lugar de España ha sido posible cumplir ni de lejos. Nos hemos visto obligados a acometer demasiadas cosas en poco tiempo y yo creo que el balance es bastante positivo. Pero nos queda mucho».
Sincera autocrítica
Destacó la consejera de Bienestar Social que la aplicación de la Ley de Dependencia es «un vuelco tan grande, que necesita tiempo para que todos encajemos». Y en un ejercicio de autocrítica afirmó sin condescendencia que «estamos en un momento de inicio de un nuevo sistema y ¿claro que hay problemas! Los problemas son hasta informativos, porque vemos todos los días que hay desinformación. Tanto por exceso como por defecto. Por exceso, porque hay personas que consideran que la ley les va a ofrecer demasiadas cosas y genera una frustración. Y por defecto, porque creen que no tienen derecho porque tienen pensión muy alta». Y concluyó: «Es un sistema nuevo, pero es verdad, no funciona bien ni siquiera lo mínimo, que es la información. Cuanto más, lo que es conocer todo el proceso».
Lo que no aceptó la consejera fueron las acusaciones vertidas desde el Partido Popular, cuando afirmó que desde su departamento se inflan los datos. Lo rebatió rotundamente. «Somos muy escrupulosos con los datos, ¿cómo vamos a maquillar, a inflar o a engañar con esas cosas? De ninguna manera. Somos una administración pública», resumió, contundente.





