Joel-Gu Batteaxu, al alcalde de dicha localidad francesa (Loira Atlántico), estaba entre los participantes en esta regata. Su barco, el 'Optimi´x', entró en aguas de la Ría de Avilés al mediodía, en medio del pelotón, o mejor dicho, de la flota.
De todas formas, la clasificación no es lo más importante en una travesía de estas características. La Barquera es una regata para barcos de serie y tripulaciones no profesionales, algo así como una marcha cicloturista, por seguir con el símil. Lo importante es disfrutar de la navegación y de las horas de estancia en Avilés, donde espera una agenda apretada.
Pero el primero es el primero, y ese honor se lo ha ganado a pulso el 'Solano', un monocasco de 60 pies de eslora con palo de fibra, patroneado por Frederic Riallan y pabellón francés, como la mayoría de los que están tomando parte en la regata. El resto son ingleses, o sea, que no hay ni uno español.
Salvo los primeros en llegar, que aún tuvieron tiempo de dar un buen paseo por Avilés, ayer fue jornada de merecido descanso para la mayoría de las tripulaciones. Hoy, la alcaldesa, Pilar Varela, les brindará una recepción oficial en el Ayuntamiento, a la una de la tarde, para posteriormente, tras el almuerzo, realizar una visita guiada por la ciudad.
Social y comercial
También habrá tiempo para estrechar aún más esos lazos, los sociales y también los comerciales, aprovechando que además del alcalde, el presidente del Comercio de Saint-Nazaire Frank Lanc, también forma parte de la tripulación del 'Optimi´x'
La entrega de trofeos se celebrará a las ocho de la tarde de mañana miércoles en el Restaurante del Colegio San Fernando. La velada no debería prolongarse en exceso, dado que el día siguiente hay que emprender el viaje de vuelta.
La flota soltará amarras por la mañana rumbo a Pornichet, un puerto cercano a Saint Nazaire, ligeramente al Sur. Entre la ida y la vuelta, 580 millas náuticas de travesía, algo más mil kilómetros.
En el deseo de todos está que las condiciones meteorológicas sigan siendo tan favorables como en el viaje de venida, justo lo contrario a los que sucedió en los dos últimos años, cuando el mar y el viento se aliaron para impedir que La Regata La Barquera llegara a Avilés. Tras esas dos intentonas fallidas, a la tercera fue la vencida






