
La afirmación en tono jocoso del extremo venía derivada de la complejidad de la acción. Y por la belleza estética de su ejecución. De hecho, Diego Castro firmó ayer, para muchos aficionados al fútbol y también para varios medios de comunicación nacionales, el gol de la jornada. «Ahora ya lo he podido ver con más tranquilidad y estoy muy contento porque en el campo todo sucede de forma rápida y casi no eres consciente», confesaba el atacante gallego.
Reacción instintiva
El cronómetro marcaba el minuto 58 de partido. Diego Castro recogía el balón en la banda izquierda. Arrastraba a su defensor, Cristian, hacia el centro. Allí también le aguardaba Natalio. Dos para uno. Y el pontevedrés, en una eléctrica reacción casi instintiva, le hizo un túnel al segundo. Se introdujo en el área. Disparo con su teórica pierna mala, la derecha, y el balón se introdujo en la escuadra izquierda de la meta defendida por Contreras. Fueron unos segundos mágicos para el Sporting. Una acción que valía un partido.
«Lo del 'caño' se me ocurre muchas veces, pero ahí era muy difícil y casi fue un acto reflejo», confesaba el futbolista del Sporting, antes de matizar sobre su acción que «el túnel es un recurso futbolístico y no pretendo que nadie se lo tome mal y que entienda que lo hago para humillar».
Satisfecho por el valor de la jugada, Diego Castro también quiso elogiar el trabajo de sus compañeros y recordó que «teníamos que puntuar de forma obligatoria». El pontevedrés señaló que «hemos abierto otro hueco y ahora habrá una guerra muy dura porque el Málaga y la Real Sociedad tienen grandes equipos y, además, presupuestos muy elevados».
Sobre los insultos que recibió el extremo gallego a lo largo del partido, Diego Castro comentó con ironía que «allí me tienen mucho cariño», y se lamentó de que «nos esperasen fuera del campo para desearnos lo peor porque, al margen de la rivalidad, creo que es un poco excesivo».








