García declaró que los datos del Principado dejan un sabor «agridulce» porque, aunque los fallecidos en accidente de trabajo se redujeron en un 17%, en términos globales en 2007, la siniestralidad laboral aumentó un 8,9%.
Dos Santos, señaló que las cifras reflejan que no «se puede bajar la guardia» y añadió que «no es de recibo que en los tres primeros meses de este año nos encontremos con trece trabajadores fallecidos en accidentes laborales». Fade reduce el número de víctimas mortales a diez en el primer trimestre de 2008, al no contabilizar a tres trabajadores que fallecieron mientras se dirigían al trabajo o volvían a casa tras su jornada laboral.
Los representantes de los sindicatos calificaron de «muy preocupantes» los datos de Asturias porque, sostienen, se producen en un marco de «una buena legislación que debería servir para combatir la siniestralidad laboral y en una época en la que los beneficios empresariales han sido casi desmesurados».





