Tras más de un lustro de obras en el metrotrén, tenemos un agujero y poco más. Pero lo peor no es eso; lo grave es que nadie sabe cuándo va a empezar la obra que pone un poco de sentido común al proyecto y ésta no es otra que la prolongación hasta Cabueñes.
Siendo así (y no creo que nadie diga lo contrario), lo que parece preocupar al movimiento vecinal y a la oposición municipal es si la estación intermodal va doscientos metros más atrás, si el soterramiento avanza cuatrocientos metros o si las torres se desplazan hacia el sur, con lo cual se están dando argumentos a los responsables del retraso.
Algo de lo mismo ocurre con los usos que se les debería dar a los espacios públicos que va a generar el soterramiento de las vías. Unos apuestan por un auditorio, otros por unas piscinas y algunos por espacios de encuentro y ocio para los ciudadanos de la zona, con lo que siguen dando tiempo al tiempo y justificaciones a quienes tendrían que tener resuelto ese asunto hace tiempo y estar ahora licitando los proyectos y avanzando en la contratación.
Mientras que esto ocurre, la ciudad sigue dividida por el ferrocarril y la autopista. Es de esperar que cuando se intente eliminar la 'Y' no ocurra lo mismo que con el ferrocarril y todos entendamos que es necesario dar continuidad a los vehículos de entrada y salida a la ciudad por otros viales, ya que la nueva estructura de la calle de Sanz Crespo no va a poder soportar el tráfico que se genera en la zona.





