Bastantes meses más tarde, en entrevista publicada por el EL COMERCIO, continuábamos con el mismo credo, por lo cual el vocablo sobrevenido al momento fue «contumacia».
Supongo que usted no se ejercitará como triatleta en ningún carril-bici gijonés, donde el ciclismo deportivo resulta inviable: por ello, debiera asumir que la planificación de tales infraestructuras correspondería a los responsables de movilidad y urbanismo.
Si realmente estuviera en su ánimo ofrecer alguna instalación al servicio de los practicantes del ciclismo, me atrevería a sugerirle que se familiarizase con el concepto de «velódromo», y ello por múltiples motivos, algunos de los cuales expongo a continuación.
En un país como España, donde una preocupante proporción de automovilistas todavía prefiere raspar a un ciclista antes que pisar una raya continua, sería un lugar adecuado para pedalear en condiciones de relativa seguridad.
En una región como Asturias, de meteorología frecuentemente lluviosa, sería un lugar adecuado para el resguardo en días de precipitaciones o de pronóstico incierto.
En una ciudad como Gijón, al nivel del mar y donde cualquier salida comienza en ascenso, sería un lugar apropiado para el calentamiento previo.
Pero principalmente porque, con anterioridad a la fundación del Patronato Deportivo Municipal, podía utilizarse veinticuatro horas diarias el óvalo de Las Mestas que, aun a la intemperie, cubría satisfactoriamente algunas de estas necesidades, instalación de la cual dicho PDM ha venido privando en cada vez mayor medida al ciclista aficionado común, imponiendo un horario inasequible para muchos trabajadores, forzando un desequilibrado compartimiento con el patinaje o vedando reiteradamente el acceso por la celebración de eventos diversos, deportivos o no.
Más de medio siglo llevan ya los ciclistas de esta ciudad soportando resignadamente vendavales, aguaceros y anochecidas sin saltar a la palestra reivindicativa. Tanto detrimento acabará forzándoles a ello, sabedores de los millones de euros dispuestos para cobertura de canchas o la construcción de un patinódromo al servicio de ese aventajado deporte cuyos cimientos parecen precisar los escombros del ciclismo gijonés.
Buen atajo sería que los familiares de algún destacado político local se interesasen en el deporte de las dos ruedas: según 'vox populi', a otras disciplinas les ha resultado 'bastante' provechosa tal circunstancia.





