En cambio, en otros comercios, pequeños y medianos, ya se podía ver una imagen de más normalidad, caso de El Árbol, que ya vendía botellas a media tarde; al igual que lo hacía el Supercor. En algunos establecimientos pequeños, como el caso de la Frutería Antuña, regentada por Marta Ortea, la normalidad era la nota predominante, como demostraba al echar un vistazo a las seis botellas colocadas minuciosamente en la estantería; en una imagen idéntica a la que su negocio mostraba el pasado viernes, cuando saltó la alarma. En cambio, Sofía Marcos, dependienta de Alimentación Ceres, contaba con naturalidad lo sucedido en los últimos días: «El viernes ya lo retiramos y hoy -por ayer- lo repusimos. Está todo muy tranquilo», comentaba ayer, después de pulsar la reacción de los consumidores.





