Los universitarios cortaron el tráfico y se afanaron, con silbatos y trompetas, en hacerse oir. «Si ahora el 30% de los MIR se marchan del país por las malas condiciones, imagina lo que puede pasar si aprueban todas esas facultades», explicaba Alberto Penas, presidente de la Asamblea de Estudiantes de Medicina de Oviedo.
Los proyectos de nuevas facultades duplicarían el número de alumnos en España. Ello les movía a repetir un grito: «La saturación, no es la solución; más facultades, más dificultades». Penas admite que «faltará algún especialista o médico de familia en pueblos perdidos, incluso en Asturias, pero este no es un problema de lograr más estudiantes, si no de crear mejores incentivos para las plazas actuales».
Los futuros pediatras, ginecólogos y oncólogos pidieron mejores sueldos para cubrir esas vacantes. «Es una barbaridad cobrar aquí cuatro veces menos por una guardia que en Murcia». En este sentido, Penas guardaba ayer una esperanza: «Confiamos en que el consejero de Salud solucione este problema de incentivos». Los manifestantes trataban de involucrar en su causa a toda la sociedad, alegando que la creación de facultades privadas restará calidad al sistema de salud.





