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Sociedad

CRÍTICA DE TV
Billar
30.04.08 -

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HAY una expresión castiza que dice: «Así se las ponían a Fernando VII». Esa expresión se emplea siempre para dar a entender la obsequiosidad cortesana para con el poderoso. Algunos confunden a Fernando VII con Felipe II, pero eso es por culpa de la LOGSE. Hay diferentes versiones sobre el origen auténtico del adagio. La más conocida pretende que a Fernando VII, aficionado al billar, sus cortesanos le colocaban siempre las bolas sobre el tapete de tal suerte que le era imposible fallar la carambola, y de ahí lo de «así se las ponían (las bolas)». Pretende la leyenda popular que el monarca, obtuso a pesar de todo, incluso así fallaba. Esto último está por demostrar. En realidad también está por demostrar todo lo demás, porque el mismo adagio, en idénticos o parecidos términos, lo encontramos en otras latitudes políticas e históricas, y siempre con el mismo significado: en jugando el mandamás, las reglas se inclinan del lado del jefe.

Viene esta reflexión al hilo no del 2 de mayo bicentenario, que también podría ser, sino del '59 segundos' de la otra noche, donde comparecía el presidente Zapatero en carne mortal, si es que aún puede emplearse el tropo para describir a alguien tan espirituoso. Porque, en efecto, fue aparecer Zapatero y perder este programa la señal que lo caracteriza, que es precisamente el capar el micrófono a los '59 segundos' de locución. La semana pasada lo vimos hasta el abuso con Esperanza Aguirre, a cuyo verbo florido (con frecuencia, en la subespecie de cactus) se le aplicó la poda sin la menor misericordia. Con el presidente del Gobierno, por el contrario, no hubo rigidez alguna, al revés: se explayó cuanto quiso sin que nadie, ni moderadora ni interrogadores, levantara la menor objeción, y sin que el micrófono menguara. Y está bien, porque así es más fácil entender lo que se dice, y de esta manera se da a la palabra la importancia que merece, pero, hombre, o todos o ninguno, ¿no?

Si la impertinencia del micrófono capador se suprime, que sea para todo el mundo, no sólo para el jefe. He aquí un buen propósito para la conmemoración de 1808. (Postdata: Fernando VII, además de jugar al billar con ventaja, también usaba paletó, como han sabido los niños hasta hace bien poco. El paletó era un gabán de paño grueso, largo y entallado, pero que no tenía faldones, y en eso se diferenciaba de la levita. En realidad no consta que Fernando VII usara paletó, y menos cuando jugaba al billar).

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