
El pasado 26 de agosto, fecha del inicio del campeonato, el nombre de Jorge no figuraba en la relación de centrales titulares del técnico cántabro para aquella primera cita liguera ante el Poli Ejido. Ni tan siquiera en la segunda jornada, ni en la tercera El gijonés tuvo que esperar hasta la decimoquinta. Pero, cinco meses después de aquel debut en el 'once' inicial ante el Granada 74, una vuelta más tarde y 21 partidos después, el defensa vive en una nube. No ha salido del equipo desde entonces y es un fijo en las alineaciones de Manuel Preciado.
«Mi primer partido como titular fue precisamente en Motril y hasta hoy. Nadie se lo esperaba. Ni yo mismo. Son 21 encuentros consecutivos, que no son pocos, y rindiendo a buen nivel», explicaba ayer el futbolista rojiblanco, que se había preparado para un temporada complicada. Presagiaba que sus actuaciones serían escasas, pero la realidad ha superado sus previsiones más optimistas. «Con el arranque del equipo, uno de los mejores de la historia, era normal que no hubiera cambios», razonaba ayer este gijonés de 79 kilos y 1,85 metros. «Claro que es mucho más aburrido y se lleva peor ver un partido desde el banquillo que sobre el campo, pero todo el trabajo tiene su premio y al final ha llegado mi oportunidad», continuó explicando.
El Sporting de esta temporada no tiene problemas con los centrales. Ha encontrado los que quiere y quiere los que ha encontrado. Y, además, le valen. Su técnico, no obstante, es de aquellos que creen que hay que cambiar lo que está bien si es para mejorar. Eso, en palabras de Preciado, se traduce en rotaciones y pasos por el banquillo, algo que, en el caso de Jorge, «me ha hecho, sobre todo, tener más paciencia porque, por suerte, nunca había estado tanto tiempo como suplente, y valorar más los partidos».
Dos grandes momentos
El central sportinguista cumplió el pasado mes de enero 24 años y ya ha despertado el interés de otros conjuntos. A esa edad, este gijonés trabaja para ganarse día a día la confianza del entrenador y se conforma con que los rivales le sigan mirando con el respeto debido. En la memoria, dos momentos especiales: las victorias frente al Numancia y la Real Sociedad. «Al conjunto soriano lo ganamos cuando era líder e invicto a domicilio y del partido ante los donostiarras se decía que era decisivo, que si lo pasábamos nos ganábamos el ascenso y todo ese rollo... Esos dos duelos, creo yo, se celebraron un poco más que el resto», señaló el futbolista al término de la sesión matinal en una sala de prensa menos concurrida de lo habitual.
La última jornada fue una nueva prueba de que, pese a todo, el fútbol pertenece a los jugadores. «Ante el Cádiz, jugamos después de la Real, sabíamos que estábamos cuartos y dimos la cara para ganar en un campo difícil. Cuando estás sobre el terreno de juego, no te acuerdas ni del resultado del otro ni de las primas », apuntaba Jorge, que ya tiene la mirada puesta en el próximo rival de los sportinguistas. El equipo jugará con el apoyo de un público que no para de restregarse los ojos ante el montón de buenas noticias que está dando la temporada. Delante, un equipo, el Granada 74, «que empezó mejor de lo que está ahora, que tiene grandes jugadores, pero también muchas bajas que se van a notar».
«Es un partido que hay que ganar como sea, hay que amarrar los partidos de casa porque nos darán muchas posibilidades de acabar arriba. Pero si nos confiamos, no ganaremos», añadió.
Agresividad
Aunque el optimismo y la euforia piden paso, Jorge quiso mantener ayer la compostura y rehusó cualquier síntoma de confianza. «Si el equipo sale como en estas últimas jornadas, muy metido, es difícil que se nos escape la victoria. Sabemos que tienen jugadores de calidad, no vamos a despreciarlos, pero nos jugamos mucho más que ellos», hizo hincapié el central, que destacó el estado físico de los rojiblancos -«estamos bien, respondemos en las segundas partes y nos adaptamos mejor que los rivales al tramo final de los partidos»- como elemento desequilibrante. «Si seguimos con este listón de agresividad y concentración, hay que ganar el encuentro», zanjó el gijonés.







